PILAR G. DEL BURGO
Tener la inmensa maquinaria sanitaria a punto con salas de aislamiento en dos hospitales al inicio de la alerta internacional y más tarde en todos, adquirir y distribuir mascarillas especiales que desaparecieron de las unidades hospitalarias antes de llegar el temido agente infeccioso, comprar miles de botellas de hidrogel de alcohol para garantizar la máxima higiene, contar con trajes especiales de protección biológica y equipos de técnicos y vehículos preparados para trasladar las muestras "altamente contaminantes", adquirir reactivos para análisis específicos, remitir las pruebas al laboratorio de Microbiología del Instituto Carlos III de Madrid, organizar el dispositivo de la campaña de vacunación, diseñar folletos publicitarios con los consejos de cómo prevenir la infección, editarlos, distribuirlos, montar un centro telefónico de asistencia gratuita... todo este arsenal de medidas para hacer frente a un agente infeccioso que no ha sido tan amenazante como la Organización Mundial de la Salud auguraba ha costado a las arcas públicas valencianas seis millones de euros.
Todos los hospitales y centros de salud contaban con protocolos elaboradísimos en los que se detallaba cómo tratar a los pacientes infectados, que poco menos era como si fueran apestados, tal era la exigencia de medidas requeridas por las autoridades internacionales ante tan devastador agente infeccioso.
Todas las precauciones eran pocas para hacer frente a esa sombra de miedo que amenazaba España, Europa y a la totalidad del globo y que ciertamente ha dejado un rastro letal de 14.000 fallecidos, 271 de los cuales se han producido en España y una parte notable en la Comunidad.
Pero todo eso se ha acabado. La Conselleria de Sanidad ha desactivado todas las medidas tras observar, semana tras semana, la caída en picado del número de casos que ya "cursan con un cuadro leve y responden a los tratamientos convencionales", según informao el ministerio. Dada la escasa incidencia de casos registrados en la Comunidad, 11,71 contagios por cada cien mil habitantes, cifra muy alejada de los 372 de de noviembre, la conselleria ha dejado en suspenso todas las medidas excepcionales.