JULIA RUIZ
El Consell cerró el presupuesto de 2009 con un déficit de financiación de 87,3 millones de euros, un resultado a priori mucho más positivo que el registrado el año anterior cuando la diferencia entre ingresos y gastos alcanzó los 598 millones de euros en negativo, el mayor déficit de los últimos cinco años. En realidad, el discreto resultado de 2009 en plena crisis económica tiene trampa, ya que para cuadrar la cifra el recurso a la deuda se disparó. El propio vicepresidente de Economía, Gerardo Camps, que compareció en rueda de prensa para dar cuenta de la liquidación presupuestaria, admitió que el Consell tuvo que pedir préstamos a los bancos por valor de 1.878 millones de euros, es decir, se endeudó el doble de lo previsto. La ley de presupuestos de 2009 fijó un tope de deuda de 932 millones.
Además, el defícit de 87,3 millones, que supone el 0,6% del presupuesto definitivo, debe ponerse en cuarentena, ya que se disparará cuando la Intervención General del Estado revise la liquidación. El ajuste, según admitió Camps, podría elevar el déficit hasta representar el 3% del presupuesto dado que incorporará las cuentas de las empresas públicas, excluídas de la liquidación de la Generalitat. El resultado del cierre presupuesario es la prueba del algodón de cómo se han gestionado las cuentas públicas, es decir, si se acertó o no en las previsiones tanto de ingresos como de gastos. De ahí, que el titular de Hacienda se empleara a fondo en explicar el por qué se registró un déficit de financiación.
En primer lugar, Camps se refirió al contexto de crisis económica y admitió que la recaudación fue menor de lo esperada, sobre todo, vía impuestos indirectos. Los ingresos por estos tributos (que gravan el consumo y la compra-venta de viviendas) cayeron un 17,5% respecto al ejercio anterior. En total se recaudaron 4.289,4 millones de euros frente a los 5.197 millones del año anterior. La crisis en el sector de la construcción -uno de los pilares básicos de economía en la Comunidad- ha hecho desmoronarse el que hasta ahora era la principal fuente de financiación.
En segundo lugar, Camps justificó el cierre presupuestario en la "falta de una financiación adecuada" por el Gobierno central. El conseller insistió que pese a la revisión del modelo, la Comunidad seguirá estando a la cola de las autonomías que menos recursos obtienen por habitante y mantuvo que si el sistema fuera "justo" a la Comunidad le corresponderían otros 900 millones más de euros.
Pese a esta "marginación", Camps sacó pecho por la gestión realizada ya que, según dijo, el Consell ha seguido haciendo frente al gasto social. Y dio una cifra para demostrar el esfuerzo realizado: en sólo un año las operaciones no financieras de Sanidad, Educación y Bienestar Social creció en 1.044 millones. Citó también el gasto adicional de 450 millones por las medidas de impulso a la economía del Plan Confianza y destacó que la ejecución del presupuesto de gastos y de ingresos alcanzó el 95%.
Obligaciones pendientes de pago por 2.208 millones
Las obligaciones pendientes de pago ascendieron a 2.208 millones -2.916 si se suma lo que se arrastraba de años anteriores- a 31 de diciembre de 2009. La cifra, el 13,8% del presupuesto, fue relativizada por el conseller, quien adujo que en lo que va de 2010 el volumen pendiente de pago se ha reducido ya en un volumen de cerca de 1.000 millones de euros.