JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ
Treinta años entre rejas. Éste es el máximo que podrá estar en la cárcel el joven que violó y asesinó a una anciana en Pinoso, según la sentencia a la que ayer tuvo acceso este diario y que le condena a un total 38 años. Thymothy Geert Knockaert, de nacionalidad belga, reconoció los hechos el día del juicio y aceptó la totalidad de la pena que reclamaba para él la Fiscalía, sin rebaja alguna. El fallo le obliga también a indemnizar con 218.700 euros al hijo de la víctima en concepto de daños morales, aunque los magistrados de la Sección Tercera dan como probado que el condenado es insolvente.
Los hechos ocurrieron sobre la una de la madrugada del 9 de noviembre de 2007 cuando Thymothy Geert se presentó en la casa de la víctima tras haber avisado por teléfono de que se iba a quedar a dormir allí. El procesado, debido a relaciones familiares, había entablado amistad en los últimos meses con su víctima (una británica de 73 años) y su marido, que se encontraba en la cama impedido. Cuando el joven se presentó en la casa atacó a la mujer con un cuchillo y la violó, mientras su esposo observó toda la escena desde la cama sin poder moverse. Con el mismo cuchillo, amenazó al marido para que le diera el dinero que tuviese, apoderándose de 500 euros, dos teléfonos móviles y dos tarjetas de crédito. El marido falleció poco días después por la impresión del brutal asesinato.
La Audiencia Provincial le ha impuesto 21 años por el asesinato, más 14 por la violación y otros tres por el robo. En total, 38 años de prisión. Los magistrados de la Sección Tercera han aplicado una reforma legal del año 2003 por la que se elevaba el límite máximo de cumplimiento para los acusados de delitos graves. El máximo que prevé la ley es de 40 años para aquellos que sean condenados por dos o más delitos con penas de 20 años, aunque este supuesto se acostumbra reservar para los casos de terrorismo. El tiempo total efectivo que pase en la cárcel dependerá ahora de su comportamiento en prisión y del pago de las indemnizaciones que ha establecido el fallo judicial.
En la sentencia se fija que pague 210.000 euros: 150.000 por la muerte de la madre; 44.700 por el fallecimiento del padre; y finalmente 18.000 euros por las lesiones psicológicas que sufrió el hijo del matrimonio como consecuencia del crimen. De todos modos, se trata de un dinero que difícilmente va a poder cobrar, ya que el asesino se declaró insolvente en su día en el juzgado.
El día del juicio Thymothy Geert aseguró que se encontraba muy arrepentido de lo ocurrido y que quería asumir todas las consecuencias de sus acciones. Los forenses no lograron encontrar ninguna patología mental que explique la brutalidad del crimen. Una brutalidad que provocó que el juicio estuviera marcado por escenas de tensión como cuando una familiar de los fallecidos trató de agredir al procesado. El joven lleva en prisión desde pocos días después del crimen, algo más de dos años.