PERE ROSTOLL
Las Cortes llevaban casi dos meses cerradas y Francisco Camps casi cuatro sin debatir con la oposición. Pero el nuevo periodo de sesiones no cambió el tono. El presidente de la Generalitat mantuvo un durísimo "cara a cara" con el portavoz del PSPV, Ángel Luna, que, en esta ocasión, no le preguntó sobre la red Gürtel -la primera vez que lo hacía en el último año- aunque, finalmente, los efectos de la ramificación valenciana de la trama acabaron planeando sobre una sesión en la que Camps rechazó cualquier tipo de acuerdo con los socialistas y proclamó que únicamente se sentará con "gente decente" para negociar acuerdos contra la crisis económica, tal y como le pedían al jefe del Consell desde la bancada socialista.
El presidente tiene el convencimiento de que los socialistas han traspasado todos los límites con la querella por la operación Gürtel. Y, en esa dirección, Camps oficializó una situación de ruptura institucional que, de facto, ya se venía reproduciendo desde hace meses. "Estoy dispuesto a hablar con personas que de verdad representan la decencia y la inteligencia de esta tierra", afirmó el jefe del Consell en clara referencia a los dirigentes del PSPV durante su debate con Luna, al que no siquiera miró. Era la respuesta del presidente de la Generalitat a la oferta de pacto y de un encuentro institucional con la que el síndic socialista le martilleó durante su intervención.
El titular del Consell habló del aval de la Sindicatura a su gestión para obviar la pregunta sobre los impagos de la Generalitat a las empresas; cargó, como es habitual, contra Zapatero... y, únicamente al final y ante la insistencia del socialista, acabó dando carpetazo a la propuesta. "He tenido la enorme suerte de hablar con gente cabal, inteligente, con talante, con seriedad y con responsabilidad y capacidad de diálogo", apuntó Camps en alusión al ex líder del PSPV, Ignasi Pla, con el que pactó la reforma del Estatuto. "Los tiempos no me han cambiado, sólo han cambiado los interlocutores", remató para cuestionar a la actual cúpula socialista y cerrar las puertas a un pacto.
El desconcierto del Gobierno y la vía libre que parece haber tomado el conseller de Economía, Gerardo Camps, sin embargo, se evidenciaron durante el debate. De hecho, apenas minutos más tarde de la intervención del jefe del Consell, en los pasillos de las Cortes, el titular de Economía, Gerardo Camps, volvió a reiterar, casi en los mismos términos, su oferta de pacto sobre las cajas valencianas. El secretario general del PSPV, Jorge Alarte, en declaraciones a este periódico, cogió el guante y dijo estar dispuesto a sentarse a hablar sobre el futuro de las entidades de ahorro, por lo que añadirá este asunto a la agenda que citó en la carta con la que solicitó un encuentro institucional a Francisco Camps. El presidente, en una tesis alimentada por Rafael Blasco, se siente perseguido por la oposición y no está dispuesto a perdonarles que lo hayan llevado a los tribunales.
Las insinuaciones de Camps sobre la decencia del PSPV obligaron a Ángel Luna a recordar las relaciones del jefe del Consell con la trama Gürtel. "¿Dónde estaba su autoestima cuando se relacionaba y hacía relacionarse a su partido, y de qué manera, con personajes como El Bigotes?", replicó el portavoz socialista. Fue suficiente para que Camps saltara: "Ha tardado unos seis minutos y medio (en sacar el tema). Su discurso ( sobre Gürtel) no es un disquete de quita y pon, sino su auténtico disco duro", señaló el presidente entre los aplausos de los escaños del PP.