J. HERNÁNDEZ
Qué pondríais aquí para que no entren los perros a hacer sus necesidades?", preguntó a los niños una de las monitoras que les acompañaron ayer durante la hora y media de recorrido por su barrio, Nou Alacant, cuando el grupo llegó a un descampado de la calle Lorcha. "Un parque con flores y bancos", respondió una alumna, que iba con una bolsa de basura recogiendo colillas.
Los doce niños del colegio Isla de Tabarca, todos de 5ºB, llevaban chalecos verde pistacho, guantes, libretas y cámaras que se turnaban para alternar la tarea más divertida, hacer fotos, con la más engorrosa: recolectar plásticos, latas, botellas y otros desechos.
Muy observadores, Aitor y Juan tomaron nota de un alambre que sobresalía de la valla de un descampado junto a la parroquia de San Rafael. "Es peligroso, porque está al lado de una rampa de peatones", explicaron. Unos metros adelante varios niños corearon: "aquí huele mal porque beben cerveza y fuman porros".
Al llegar a otro descampado en la calle Almudaina, la monitora avisa: "aquí, antes de recoger nada del suelo, me avisáis a mí". Según Luis Vicente Rayos, portavoz de la asociación de vecinos Nueva Alcolecha, puede haber jeringuillas. Rayos, que acudió con Loli Alavés, de Nou Alacant, apuntó que "los niños tienen la mente fresca, receptiva, hay que inculcarles comportamientos cívicos, hacerles ver dónde están las papeleras y que respeten las señalizaciones".
Omaima recoge papeles y Sabrina apunta en la libreta lo sucio que está el descampado de Alcocer de Planes, con restos de una hoguera, cartones y cristales. Y al ver en en este solar a un grupo de jubilados William y Moisés apuntan en sus libretas un mismo deseo: el barrio necesita un campo de petanca. De vuelta al colegio por la calle Travesía del Canal las monitoras avisan a los niños para que no pisen un charco de agua sucia por el mal olor que desprende.
La concejala de Participación Ciudadana, Mari Ángeles Goitia, presente en la actividad, destacó que "los protagonistas son ellos, los niños" y se hace "para dotarles de espíritu crítico, visión reivindicativa y participativa, que valoran el esfuerzo que hacen los representantes vecinales, que restan tiempo a sus familias para mejorar los barrios".
A la hora del balance, la pequeña Sara resume: "necesitamos más parques porque no hay sitios para jugar bien. Debería estar todo más limpio, que recojan las cacas de los perros y que no tiren bolsas de basura por la ventana porque al caer se espachurran".
En este taller, que acaba el 26 de marzo, participan también los colegios Emilio Varela, Lucentum, Nuestra Señora de la Paz, Casa Larga, Gloria Fuertes, Santísima Faz y Juan Bautista Llorca. En total 300 niños que redactarán propuestas de mejora de sus barrios que se trabajarán con los representanes vecinales y la Concejalía.