P. ROSTOLL
Joaquín Ripoll pretende que la agrupación local del PP en Alicante vuelva sobre sus pasos, retorne un lustro atrás y, de hecho, ahora plantea la disolución de la dirección del partido en la capital para que sus competencias, como ocurría en los tiempos que Julio de España dirigía a los populares, las asuma directamente la cúpula provincial. Esa es una de las alternativas que el titular de la Diputación ha puesto encima de la mesa a la alcaldesa Sonia Castedo para tratar de pacificar la vida interna de la formación cuando resta menos de año y medio para los comicios municipales del último domingo de mayo de 2011. La primera edil, de momento, no ha contestado, pero la dirección regional del PP, explicaron fuentes populares, se opone por completo a esa posibilidad.
La intención del presidente de la Diputación, a estas alturas, es la de concretar un acuerdo que impida un conflicto en Alicante. Y una de las soluciones que José Joaquín Ripoll ya ha planteado a Sonia Castedo es la de disolver la agrupación del PP en Alicante. ¿Qué supondría? Facilitaría que no se celebrará asamblea para elegir al nuevo presidente local del PP. Eso evitaría que hubiera una imagen de vencedores y vencidos, una instantanea que tanto Ripoll como Castedo tratan de esquivar. Lo que está ofreciendo el presidente provincial del PP a Castedo es retornar a los tiempos de Díaz Alperi, cuando la dirección en la capital dependía de forma directa de la ejecutiva provincial.
Si la propuesta saliera adelante -algo que no es seguro-, el presidente de la Diputación "retocaría" la estructura de la cúpula del PP en las comarcas alicantinas para crear una gran secretaría de trabajo dedicada a poner en marcha la organización del partido en Alicante. El titular de la Diputación, por tanto, rectificaría una decisión que tomó ahora hace cinco años cuando optó por reactivar la junta local del PP en Alicante, que entonces llevaba más de una década en hivernación y sin renovación de la presidencia.
En ese momento, justo cuando la batalla entre campistas y ripollistas empezó a ser más dura, Ripoll optó por abrir ese melón, recuperar una estructura que estaba dormida y colocar al frente de la misma a Julio de España. Era la oportunidad para disponer de un peón no sólo en su batalla contra Camps sino también su lucha para conservar cierto poder en la candidatura municipal del PP en Alicante. Con el tiempo, De España cambió de barco, se alineó con el campismo y la ejecutiva local lleva meses sin reunirse y, en la práctica, ha tenido un escaso protagonismo. Hace cinco años, Valencia no estaba demasiado de acuerdo con desempolvar aquella estructura. Ahora, sin embargo, se opone de plano a su entierro. ¿El motivo? La dirección regional del PP sabe que Sonia Castedo sería, probablemente, la presidenta local del PP y quieren que ese cañón cambie de posición para que pase ahora a apuntar contra Joaquín Ripoll.
Génova quiere que se visualice un acuerdo ya
En Génova -la sede del PP en Madrid- han saludado con alivio las conversaciones que han abierto el presidente de la Diputación, Joaquín Ripoll, y la alcaldesa Sonia Castedo para llegar a un acuerdo de pacificación de los populares alicantinos. Madrid pretende que la alianza se cierre ya para borrar cualquier imagen de enfrentamiento interno. Todo parece ir en el buen camino. De hecho, tanto Ripoll como Castedo han apuntado públicamente que los contactos marchan por la línea correcta y que, desde luego, entre ambos se abre una nueva etapa de colaboración que, en los próximos meses, puede concretarse en proyectos y, antes del verano, en un pacto de unidad en el partido.