PEDRO CERRADA
Con un rostro que aparentaba no haber roto un plato, el joven belga Thimothy G.K., de 21 años, se declaró ayer culpable del asesinato y violación de la británica Janette May Grocutt, de 73 años, en su vivienda de Pinoso en 2007. Durante el juicio celebrado ayer en la Audiencia de Alicante dos familiares de Janette intentaron agredir al procesado después de que el joven admitiera ser condenado a 38 años de prisión por asesinato, agresión sexual y robo con violencia. El procesado asumió pagar una indemnización de 212.000 euros a los familiares de la víctima por la muerte de la mujer, por las secuelas psicológicas causadas al hijo y por el fallecimiento del marido, quien estaba incapacitado en una cama cuando se produjo el crimen y falleció dos semanas después.
"Estoy muy arrepentido de mis hechos y asumo todo lo que he hecho", dijo Thimothy ayer antes de que el tribunal de la Sección Tercera dejara el juicio visto para sentencia. Sus palabras de arrepentimiento parecen haber llegado tarde y no fueron ni suficientes ni convincentes para los familiares de la Janette, dos de los cuales se abalanzaron sobre él para agredirlo en el momento en el que la Policía se disponía a sacar al acusado de la sala de vistas. Los agentes impidieron la agresión y la nuera de Janette se desplomó al suelo mientras le preguntaba entre sollozos "¿por qué lo hiciste?". Su marido entró a llevársela y una vez se desalojó la sala la Policía se llevó al acusado, cuya madre también intentó protegerle de las cámaras.
Salvo la frase de arrepentimiento pronunciada cuando el tribunal le dio la última palabra, Thimothy se limitó a repetir el monosílabo "sí" a todas las preguntas que le formularon durante los escasos quince minutos que duró la vista, ya que el procesado se declaró culpable y no fue necesario ni su interrogatorio ni el de los testigos y peritos. La sentencia que se dictará en breve contemplará, a petición del fiscal y de la acusación particular, una pena de 14 años por la agresión sexual, otra de 21 años por el asesinato y una tercera de tres años por el robo con violencia.
Sin patologías mentales
Los informes forenses realizados al acusado no han desvelado ninguna patología mental en el joven y el propio acusado no ha confesado el motivo del despiadado crimen, aunque tras su detención llegó a decir que iba bebido y la mujer le había pedido que la matara, algo inverosímil para los investigadores de la Guardia Civil. Los agentes que le descubrieron y detuvieron llegaron incluso a facilitar sus datos a compañeros de Andalucía por si pudiera estar implicado en alguno de los homicidios pendiente de ser esclarecidos en la provincia de Málaga, donde había estado residiendo con su familia antes de trasladarse a Yecla.
El procesado solía visitar con asiduidad la vivienda de Janette y su marido Douglas en Pinoso por las relaciones de amistad entre las dos familias y por ello a la mujer no le extrañó que se presentara a la una de la madrugada del 9 de noviembre de 2007 tras haberla llamado por teléfono momentos antes. Thimothy acudió a la casa con la excusa de pasar allí la noche y Janette le abrió la puerta. El marido, postrado en su cama, vio pasar al joven con su mujer hacia el despacho e instantes después se desencadenó la tragedia. El acusado reconoce que cogió un cuchillo de cocina y abordó a la mujer de forma sorpresiva obligándola a entrar en otra habitación. Una vez allí comenzó a apuñalarla en repetidas ocasiones, la primera vez por la espalda, y el cuerpo de la mujer cayó malherido sobre la cama. A continuación la agredió sexualmente al mismo tiempo que le asestaba nuevas puñaladas y al final Janette murió a causa de una hemorragia aguda sin que su marido pudiera socorrerla al estar impedido. La agresión fue tan desmesurada que se le rompió incluso el cuchillo.
Tras consumar el asesinato fue a la habitación del marido y tras apoderarse de 500 euros y dos teléfonos móviles huyó del lugar. Douglas Grocutt estuvo 16 horas en la casa con el cadáver y, si no llega a pasar por la vivienda un vecino probablemente habría muerto allí mismo, aunque el trágico destino quiso que dos semanas más tarde falleciera también, presumiblemente afectado por el inhumano asesinato de su esposa.