S. ESCRIBANO
Piedra a Piedra. El Patronato de la Vivienda del Ayuntamiento de Alicante acordó ayer desmontar parte de la muralla del Castillo afectada por las grietas y los desprendimientos, que han puesto en alerta a los vecinos del barrio de Santa Cruz durante los últimos meses. Se trata de entre 30 y 35 metros lineales de mur, ubicados debajo de la ermita y sobre las obras que el Patronato ejecuta en la zona para construir un aparcamiento. Después, está previsto reforzar el terreno y recolocar la muralla. Esta actuación y la urbanización de un vial obligarán a cortar el acceso al barrio desde la calle Jaime Segundo durante cuatro meses.
El gerente del Patronato de la Vivienda, Gaspar Mayor, explicó que esta decisión se tomó ayer tras los últimos desprendimientos de los que ya informó este diario. Esta parte del muro, ubicado bajo la ermita de Santa Cruz, "no está cimentado sobre roca como el resto de la muralla del Castillo, sino sobre terreno arenisco". Esta situación y las obras que se ejecutan han provocado, según Mayor, los movimientos de tierras que han causado daños en la muralla y en algunas casas del barrio. "Aunque sabemos que con el aparcamiento ya está contenido el terreno y no se desmoronará la ladera, no podemos arriesgarnos a que se desprenda una piedra. Sería irresponsable y por eso hemos optado por una solución definitiva que evite riesgos", señaló el gerente del Patronato.
Mayor señaló que el trabajo comenzará en los próximos días, una vez que se presupueste. Primero se fotografiarán las piedras y después se retirarán una por una. En toda la línea de la muralla se realizarán micropilotajes, que consisten en la realización de agujeros hasta encontrar roca para después introducir hormigón y barras de hierro que permitan hacer una buena cimentación para la muralla. Por último, se recolocarán. Este trabajo se prolongará, según Mayor, durante dos meses.
En este tiempo y durante otros dos meses en los que se urbanizará el vial de subida al barrio que transcurre junto a la muralla, el acceso a Santa Cruz permanecerá cortado. En esos cuatro meses, los vecinos de la parte alta tendrán que acceder a sus viviendas por una escalinata a la que el Patronato dará una mayor iluminación. El gerente tiene previsto reunirse esta semana con los vecinos de la zona para explicarles estas actuaciones. La muralla quedará "perfectamente", aseguró el responsable del Patronato, quien recordó que "ya fue desmontada en los años 70".
En cuanto a la vivienda más afectada por las grietas -de la que ha tenido que marcharse su ocupante y ser realojada en otra casa del Patronato-, Mayor indicó que ayudará al propietario a reformarla porque se encuentra muy deteriorada no sólo por las fisuras.