ENTREVISTA A CARLOS CORMENZANA. DIRECTOR GENERAL DE SEGURIDAD Y EMERGENCIAS DE ALICANTE
ANABEL ROSAS
- ¿Cuál es su proyecto para imprimir ese giro al organigrama de la seguridad que le ha encomendado la alcaldesa Sonia Castedo?
Nos encontramos frente a las obras del nuevo cuartel de Policía Local y parque de Bomberos. Estas instalaciones son el paradigma de lo que se pretende con este proyecto. Se trata de una infraestructura que ha estado paralizada durante un tiempo y se ha impulsado de nuevo desde la Alcaldía con el objetivo de que a finales de año esté ya en marcha. Y esto mismo es lo que está sucediendo en el área de Seguridad. El objetivo pasa por dar un nuevo impulso a una estructura ya existente, válida pero paralizada.
- ¿Y cómo piensa hacerlo?
Integrando la Seguridad. Hay que romper la vieja tradición de que cada cuerpo vaya por su lado y fomentar la cooperación entre servicios parta dar una prestación global a la ciudad. Alicante no es Miami, no es una ciudad especialmente complicada ni en seguridad, ni en tráfico, ni en emergencias. Además, tiene un número importante de efectivos que sólo tienen que funcionar más conjuntamente. Ese es el objetivo.
- La alcaldesa le ha situado por encima de los jefes de los dos cuerpos de seguridad local, Policía y Bomberos. No me dirá que esto no ha generado tensiones
La introducción de órganos directivos en un esquema que ya existía, con jefaturas de cuerpos que gestionaban directamente, puede producir ciertas tensiones, pero eso es irrelevante. Hay un objetivo claro, que es sacar a la seguridad del parón que estaba sufriendo en los últimos años. Hay un volumen de efectivos suficientes para dar cobertura a las necesidades de la ciudad pero, sin embargo, no estábamos dando suficiente respuesta. Más allá de las tensiones puntuales que puedan existir, somos cuatro personas (el concejal, los jefes de Policía Local y Bomberos y yo mismo) al frente de este colectivo, todas de la confianza de la alcaldesa y no podemos defraudar esa confianza. Además, no veo ningún problema porque todos tenemos misiones distintas.
- Estructura anquilosada, falta de respuesta a pesar de la solvencia de los efectivos... se desprende de sus palabras que el área de Seguridad pedía a gritos una profunda remodelación.
Pues sí, sin duda. Lo digo yo, la alcaldesa y los ciudadanos. Mire, el Cuerpo de Bomberos tiene mimbres para ser un parque de referencia. En Policía Local ocurre lo mismo, hay agentes suficientes y con la remodelación de mandos que se está preparando tenemos todo lo necesario para ser un cuerpo de prestigio y dar respuesta a las necesidades de la ciudad, sin embargo no somos referente. Por supuesto que era necesaria pero repito, lo pienso yo y todos los ciudadanos.
- Los anteriores responsables del área de Seguridad siempre se quejaban de la falta de efectivos, sin embargo usted asegura que son suficientes.
Lo que está claro es que no puede haber efectivos para todas las tareas. Si en Alicante tenemos ocho o diez problemas que abordar no podemos tener efectivos para todo porque la forma de abordar las tareas es destinar un mayor número de efectivos al principio y luego ir disminuyendo a medida que se va solucionando el problema para centrar los esfuerzos en el siguiente. Para cubrir todas las tareas necesitaríamos 1.500 efectivos frente a los más de 500 que tenemos en la actualidad, algo que no es sostenible para los ciudadanos ni para el Ayuntamiento. Por tanto, el esquema de trabajo pasará por priorizar las más relevantes, ir avanzando en esas e ir abordando otras.
- ¿Y cuáles son esas prioridades?
Que haya percepción de tranquilidad en la calle, que haya una sensación de amabilidad y para eso, que no es difícil, tenemos que estar y sabemos donde tenemos que estar porque conocemos la ciudad y nos lo piden los ciudadanos.
- ¿Significa eso que va a desempolvar el antiguo proyecto de la Policía de Barrio?
Yo nunca he llegado a entender lo que es la Policía de Barrio. Lo que los vecinos necesitan para sentirse cómodos y tranquilos es que el policía esté pasando por allí y justamente es eso lo que pretendemos, se llame de barrio o de otro modo.