F. J. BENITO
El recorte de gastos impuesto por el Gobierno para este año debido a la crisis y a la constatación de que el déficit público cerró 2009 con récord histórico, al representar el 11,4% el Producto Interior Bruto (PIB), ha encendido todas las señales de alarma ante la posibilidad de que el "tijeretazo" presupuestario pueda afectar a los grandes proyectos que se ejecutan en la provincia. Máxime tras conocerse que los ministerios de Fomento y Medio Ambiente dispondrán de 2.261 millones de euros menos (un 30% de descenso sobre la previsión inicial) para inversiones. En la provincia, la decisión del Ejecutivo central afectaría, en el peor de los casos, a obras por valor de unos 400 millones de euros.
El ministro José Blanco sólo ha anunciado públicamente que la construcción de las líneas de Alta Velocidad no sufrirá retraso alguno y el resto de las inversiones figura en presupuesto. No obstante, este año debe darse el empujón definitivo a la ampliación del aeropuerto, al trasvase Júcar-Vinalopó, la desaladora de Torrevieja y, en materia viaria, a proyectos en ejecución como la variante del Barranco de la Batalla entre Ibi y Alcoy o, por ejemplo, el comienzo de la mejora de la conexión (12 kilómetros) entre la A-31 y la A-35 en Fuente la Higuera. Una actuación de 109 millones de euros a ejecutar entre 2007 y 2013 que para este año tiene un presupuesto de 16 millones. La solución a las "curvas" de Fuente la Higuera es una de las grandes asignaturas pendientes que comparten Alicante y Valencia en materia viaria, ya que se trata de unir dos autovías gratuitas.
El ministro José Blanco aseguró en enero con la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, que licitará antes de abril la entrada en superficie del AVE. Un proyecto que cuenta con un presupuesto de 70 millones para posibilitar que el tren pueda llegar hasta el centro de la ciudad en 2012. Nadie duda de la palabra del ministro, pero la convulsión en la que entró el país la semana pasada por los anuncios y medidas avanzadas por el Ejecutivo para combatir la crisis, coronados por el ajuste presupuestario, ensombrecen el anuncio, aunque parece que el AVE está asegurado.
Recordando las grandes magnitudes presupuestarias, la ampliación de El Altet debe recibir este mismo año una inyección e 150 millones (nueva área terminal); el AVE 140 millones; el Júcar-Vinalopó unos 50 millones (falta por concretar y costes y partidas para la potabilizadora) y entre 60 y 65 millones de euros las carreteras, según figura en los Presupuestos.
Barranco de la Batalla
En materia viaria, a la conexión Ibi-Alcoy (6,9 millones de euros) se unen partidas económicas para mejorar el acceso al aeropuerto de El Altet desde la A-70 (obra presupuestada en 34 millones de euros hasta 2013 y que sólo tiene dotados para este año 100.000 euros); la Ronda Sur de Elche (5,9 millones); carretera Muro de Alcoy-Albaida (6 millones); variante de Benissa (1,7); duplicación de la variante de Benidorm (1,8); N-332 entre Pilar de la Horadada-Guardamar-Torrevieja (10 millones), ronda de Altea y, entre otras, una partida de 2,9 millones de euros para iniciar la remodelación de la A-31 entre Alicante y Bonete (Albacete), uno de los proyectos que Fomento tiene decidido que financie el sector privado. Otros proyectos que debieran comenzar a planificarse este año con la remodelación de la red ferroviaria de Cercanías (sólo hay presupuestados 800.000 euros de una partida total de 123 millones para ejecutar hasta 2014); dos millones en la línea ferroviaria Xátiva-Alcoy y los 358.000 euros para el AVE entre Castellón y Tarragona (en fase de estudio informativo).
Fomento fue uno de los más favorecidos cuando se repartieron los fondos para los Presupuestos Generales del Estado pero ahora ha resultado ser el principal damnificado del ajuste. Lo malo es que, como le ha pasado al Consell (autopista Alicante-Villena), sus miradas hacia la iniciativa privada pueden toparse, frontalmente, con los problemas económicos que atraviesa el sector de la construcción.