EFE
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El conseller de Gobernación, Serafín Castellano, que ha inaugurado hoy una jornada de formación sobre el procedimiento de actuación frente al riesgo sísmico, ha subrayado la necesidad de que los políticos "profundicen en el conocimiento de este riesgo", ya que "hay que tenerlo muy presente en Alicante".
"Somos conscientes de la importancia que posee la planificación y previsión para enfrentarse a una emergencia de estas características con las mejores garantías", ha afirmado Castellano durante su intervención en estas jornadas que se celebran en Alicante.
Castellano ha explicado que el riesgo de terremotos en la Comunitat Valenciana "se concentra en su mitad sur, principalmente en la provincia de Alicante, y se incrementa a medida que nos aproximamos a la comarca de la Vega Baja".
Por tanto, "la formación de calidad de todas las personas que intervienen en la gestión de una emergencia, entre ellas, los responsables políticos, supone una garantía de mayor eficacia, y, por eso, queremos potenciarla e incrementarla".
El titular de Gobernación ha incidido en la necesidad de prever "la planificación y la organización de los recursos materiales y humanos" que pudiesen ser requeridos para la asistencia y protección de la población en caso de que ocurriera una catástrofe de tal naturaleza en la Comunidad Valenciana.
En este sentido, ha recordado que la Generalitat dispone de "un procedimiento de actuación para movimientos sísmicos" que se activa de inmediato en el momento que el Centro de Coordinación de Emergencias recibe la notificación del Instituto Geográfico Nacional sobre un terremoto cuyo epicentro se sitúa en la Comunitat.
Según el conseller, la Comunitat está situada en un área de actividad sísmica moderada a escala mundial, por lo que los seísmos que se producen en este territorio suelen oscilar entre el grado I (movimientos sólo sentidos por los sismógrafos) y el grado VII de intensidad MSK (la vibración hace que se suelten algunos ladrillos en los edificios).
Aunque para la medición de la magnitud de un seísmo se utiliza la escala Richter, los daños producidos dependen de otros factores, como el tipo de terreno y la calidad de las construcciones.
Por ese motivo, para medir la intensidad o los daños se emplea la intensidad MSK, que abarca desde el grado I, el más ligero, al XII, considerado de destrucción total.
En los temblores que tienen una intensidad a partir de los grados VI y VII comienzan a producirse daños.
Concretamente, con el grado I el seísmo es sentido por los sismógrafos, con el II es notado por algunas personas en reposo y en la parte alta de los edificios, el III es similar al paso de un camión ligero, con el IV el seísmo se percibe por personas dentro de los edificios, de grado V supone que tiemblen las viviendas y los seísmos de grado VI son sentidos por todos y el yeso se agrieta.
Con el grado VII se sueltan ladrillos y resulta difícil mantenerse en pie, los seísmos de grado VIII provocan daños en estructuras débiles y miedo generalizado, el grado IX produce daños importantes en construcciones y pánico en la población, de grado X supone grandes fisuras en el suelo y corrimientos, los seísmos de grado XI crean destrucción de la mayoría de edificios y el grado XII supone la destrucción total.
En este sentido, Castellano ha añadido que en la provincia de Alicante un total de 58 municipios podrían sufrir seísmos de intensidad VII en la escala MSK, por lo que estas localidades cuentan con un procedimiento de actuación frente al riesgo sísmico.
Asimismo, 83 municipios podrían tener temblores de grado VI, y por lo tanto registrarían daños.
A lo largo del pasado año se produjeron 13 seísmos en la Comunitat de diferentes magnitudes. En concreto, los de mayor relevancia fueron cinco, de intensidad mayor o igual a III (escala MSK), dos de ellos en la provincia de Alicante, en Guardamar del Segura y Alcalá de la Jovada.