JUANJO GARCÍA GÓMEZ
Las malas noticias económicas también afectan a las finanzas públicas. Sobre todo, las de la Generalitat, con la mayor deuda en relación a su riqueza (PIB regional) de España, la segunda en cifras absolutas. El informe sobre la situación de tesorería a 30 de noviembre de 2009, remitido a las Corts Valencianes, revela que la Administración Camps disparó un 1.113%, hasta elevarse a 1.274 millones de euros, el déficit de caja presupuestaria (la diferencia entre los pagos y los cobros realizados contemplados en el presupuesto) con respecto al mismo mes de 2008. Estos "números rojos" provocan tensiones de tesorería que la Generalitat sólo puede resolver echando mano de los fondos extrapresupuestarios -que abarcan desde los créditos a corto plazo a las retenciones por Seguridad Social e IRPF de las funcionarios-, para obtener, sobre el papel, una caja global positiva.
Pero este recurso, el de las operaciones de tesorería, al final también tiene un coste para el erario. Es la pescadilla que se muerde la cola de las cuentas autonómicas. A un mes de finalizar 2008, el déficit de caja presupuestaria era de 105 millones. Un año después, con la crisis azotando las cuentas públicas -por el lado de los ingresos, debido a la caída de recursos; y de los gastos, por el incremento de las necesidades en gasto social-, este déficit era de 1.274 millones, resultado de unos pagos del presupesto del año y anteriores de 12.966 millones y unos cobros de 11.691 millones. Sólo los fondos extrapresupuestarios permiten respirar: 9.592 millones en ingresos frente a 7.898 millones de pagos. A la vista de estas cifras, se aprecia cómo los 872 millones adicionales que el Gobierno transfirió a la Generalitat el 30 de diciembre cayeron como un auténtico maná.
El efecto de la crisis se aprecia sobre todo en los ingresos. A un mes de cerrar el ejercicio, la Generalitat, que ha basado estos años en el ocio y el ladrillo el impulso a la economía, vio cómo había ingresado menos de la mitad de lo presupuestado por el impuesto de trasmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados, que grava sobre todo la compraventa de vivienda. En concreto, el Consell previó cobrar 1.515 millones durante 2009 por este concepto; sin embargo, a 30 de noviembre, había 748 millones como derechos reconocidos, 655 ingresos propuestos. En 2008, el Consell sólo pudo recaudar el 57% de lo que presupuestó por este impuesto. Si en 2007 suponía el 22% del total de ingresos del Consell, en 2008 cayó a sólo el 14%. Si se toma como referencia la globalidad de los impuestos indirectos, lo que incluye IVA e impuestos especiales (alcohol, gasolina o energía), el Consell lleva ingresado un 20% menos, 3.605 millones frente a 4.506 en noviembre de 2008. Los impuestos indirectos, que crecen un 13,5%, y las transferencias alivian la situación.
El coste de la nómina también aumenta un 8,6%
En cuanto a los gastos, sorprende la subida del desembolso por funcionamiento, nada menos que 2.158 millones a un mes de acabar el año, un 18,5% más que en 2008. Las promesas de austeridad y control en el gasto, al menos a la vista de este informe, no se constatan. Antes al contrario. De la misma manera, el coste de la nómina ha crecido un 8,6%, ya que se habían realizado pagos por 4.633 millones -el 35,7% del total de pagos hasta esa fecha, 12.966 millones-, frente a los 4.266 de noviembre de 2008. Con todo, paralelamente, el esfuerzo inversor también se incrementa: 701 millones en inversiones directas, frente a 588 en 2008, un aumento del 19,1%.