S. ESCRIBANO /P. C.
Un golpe millonario. La Audiencia Provincial de Alicante inició ayer el juicio contra una banda de argentinos acusada de robar y blanquear un millón de euros sustraído a un empresario del calzado alicantino cuando se disponía a ingresar el dinero en una sucursal bancaria del barrio de San Gabriel en diciembre de 2008. En el banquillo se sentaron seis procesados, pero faltó uno de los presuntos cabecillas, a quien las autoridades argentinas se han negado a extraditar. Cuatro de los acusados admitieron los hechos y asumieron penas que van desde una multa a los 3 años y medio de prisión. Otros dos han negado su participación, entre ellos uno de los presuntos cerebros, para quien el fiscal pide 6 años de cárcel.
Los hechos se remontan a diciembre de 2008. Según el fiscal, dos de los procesados, padre e hijo, junto con el que no ha podido ser juzgado habían hecho un seguimiento de la víctima, gerente de una empresa de calzado de la provincia, y sabían que los lunes ingresaba grandes cantidades de dinero de su empresa y de otras de origen chino. Le esperaron en las inmediaciones de la entidad y tras amedrentarle con una pistola le arrebataron 947.000 euros, como afirma el ministerio público.
El padre, Horacio A., y el otro implicado huyeron a Argentina al día siguiente "con una gran parte del dinero", según el fiscal. El primero de ellos regresó un mes después y fue detenido, pero el otro no volvió y adquirió una vivienda en Mar de Plata "con el producto obtenido del robo". La Interpol le detuvo y el juzgado solicitó su extradición, pero las autoridades argentinas se opusieron, según informaron fuentes judiciales.
El hijo, quien ha aceptado una pena de tres años y medio de cárcel y ha exculpado a su padre, gastó parte del botín y el resto lo dio a cuatro compatriotas suyos para que blanquearan el dinero y lo enviaran a Argentina. De estos últimos, tres han reconocido los hechos. El juicio continúa hoy para el padre, a quien el fiscal pide 6 años de cárcel por robo y tenencia de armas, y para el compatriota acusado de blanqueo.
La Policía recuperó 300.000 euros y los acusados dicen que ese fue el botín.