DAVID NAVARRO
Un territorio escaso, una elevada densidad de población pero, sobre todo, años de discriminación en el reparto de las inversiones han provocado que las infraestructuras viarias de la provincia soporten una presión y un desgaste muy superior a la media del país. En concreto, mientras que en el conjunto de España existen 183 vehículos por cada kilómetro de carretera disponible, en Alicante la cifra se eleva hasta los 454 vehículos, mucho más de doble (un 150% más) que la media estatal, según refleja un estudio realizado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, que ha servido para elaborar el Plan Estratégico de la provincia.
La cifra también es más alta que la media autonómica, que se sitúa en 386 vehículos por kilómetro de vía operativo. El problema de congestión y de deterioro de la red que esto representa tiende a agravarse, además, en la medida en que el parque de vehículos sigue creciendo, y más aún cuando las administraciones no amplían las infraestructuras al mismo ritmo. Según el IVIE -un organismo dependiente de la Generalitat Valenciana- "la dotación de los recursos viarios por vehículo resulta cada vez más insuficiente".
Desde el año 2000 la cifra de vehículos censados en la provincia se ha incrementado en un 38,5%, hasta alcanzar 1.253.000, según la DGT, pero la construcción de nuevos tramos no ha seguido la misma tendencia y el volumen de vehículos por kilómetro de carretera operativa se ha disparado de 350 a 454. En el resto del país la brecha entre las necesidades y las infraestructuras disponibles no se ha agrandado del mismo modo, según el estudio, al pasar sólo de 150 vehículos por kilómetro a 183.
El propio Plan Estratégico de Alicante, elaborado por el Ejecutivo valenciano, recoge dónde se encuentran las principales carencias de la red viaria provincial. Entre ellas se cita la falta de una alternativa libre de peaje y de alta capacidad a la autopista AP7, una mayor interconexión entre la costa y el interior que no pase exclusivamente por la A31 y los accesos a los principales núcleos de población, entre los que se citan Alicante, Elche, Dénia, Torrevieja, Alcoy, Elda, Novelda u Orihuela.
Vías de alta capacidad
Los datos del Ministerio de Fomento también corroboran la escasez de viarios en la provincia. Así, Alicante dispone de 2.691 kilómetros de carreteras, frente a los 3.594 de Valencia, los 3.749 de Murcia o los 3.837 de Sevilla, por citar provincia con una población similar. Evidentemente, las mayores distancias en estas provincias explican parte, aunque no toda esta diferencia. Si se mira sólo la red de alta capacidad y gratuita (autovías y autopistas libres de peaje), la comparativa es igualmente negativa para la provincia. En Alicante existen 217 kilómetros de carretera con estas características (el 8% del total), por los 392 kilómetros que tienen en Valencia, los 382 de Murcia y los 389 de Sevilla.
Las carreteras, además, no son las únicas infraestructuras en las que la provincia resulta deficitaria, según este informe. La situación resulta igualmente precaria en el caso del ferrocarril, donde resulta especialmente sangrante la falta de una verdadera red de cercanías que suponga una alternativa para los desplazamientos entre los distintos municipios de la provincia. Su ausencia añade todavía más presión sobre las carreteras.
Un déficit de 3.900 euros por alicantino
En su estudio, el IVIE llega a cuantificar en euros el déficit de infraestructuras que acumula la provincia a través de lo que se conoce como "stock de capital público per cápita". Este concepto vendría a representar el valor de las dotaciones públicas existentes en una zona -carreteras, vías férreas, puertos, etc- por cada habitante de la misma. La media española se sitúa en 11.393 euros por persona, mientras que en la provincia apenas alcanza los 7.475 euros, 3.918 euros menos. En términos generales, señala el informe, Alicante viene recibiendo alrededor del 2,5% de la inversión pública cuando su volumen de población ya representa el 4% del total estatal.