DAVID NAVARRO
Los síntomas se agravan. Tras la aparente mejora que experimentaron los indicadores económicos durante el verano y en los primeros meses del otoño, los datos que ofrecen los registros de la Seguridad Social de noviembre indican que la recesión todavía puede empeorar. En concreto, durante el pasado mes, y tras varios de relativa estabilidad, la economía alicantina volvió a destruir empresas y a un ritmo incluso superior al del mismo periodo del año pasado, según refleja un informe facilitado por el sindicato CC OO.
Así, noviembre se cerró con 54.302 empresas dadas de alta en la Seguridad Social, lo que supone un descenso de 514 respecto a las cifras de octubre, algo nada habitual. Históricamente el número de empresas con cuenta de cotización (es decir, con al menos un empleado) aumenta ligeramente durante este mes e incluso el año pasado, cuando la crisis mostraba su peor cara, el descenso fue inferior, de 396 firmas.
También resulta elevado si se compara con lo que ha ocurrido en las provincias de nuestro entorno. En la vecina Murcia el número de empresas desaparecidas es de sólo 112, en Castellón asciende a 113, y en Valencia se han destruido 257 compañías, justo la mitad que en Alicante. De hecho, en todo el país sólo Barcelona, Málaga, Baleares y Girona han experimentado una destrucción más intensa de su tejido productivo.
En consonancia con lo anterior, el número de trabajadores dados de alta también vuelve a caer en la provincia, al contrario de lo que sucede en el resto de la Comunidad. En noviembre el descenso fue de 3.700 personas en Alicante, frente al aumento de 3.500 nuevos afiliados que se produjo en Valencia o los 300 que sumaron en Castellón. En los últimos doce meses ya son casi 50.000 los puestos de trabajo que se han suprimido en la provincia por culpa de la crisis.
Este aumento del paro ha conllevado, como es lógico, un importante incremento de la factura que debe afrontar la Seguridad Social en la provincia. Sólo entre enero y septiembre, el ascenso fue de casi 400 millones de euros, al pasar el gasto total de 2.184 millones a 2.579. Mientras, la recaudación ha descendido desde los 2.420 millones del año pasado a los 2.353 del mismo periodo de 2009. Como se observa, la caída de los ingresos ha sido menor que la subida del gasto debido a que aquellos desempleados que perciben prestaciones contributivas siguen cotizando.
Estos datos demuestran, en opinión del secretario de Comunicación de CC OO en l'Alacantí, Salvador Roig, que "la economía alicantina sigue en caída libre" y que ni siquiera habría llegado todavía "al fondo del pozo". En este sentido, Roig expresa especialmente su preocupación por la "debilidad del tejido empresarial" alicantino, que se habría retraído "hasta los niveles que tenía en 2003". Para el sindicato resulta crucial recuperar la confianza y el nivel de consumo, por lo que pidió un esfuerzo a las organizaciones patronales para desbloquear los convenios colectivos y transmitir mayor seguridad a los trabajadores. CC OO también apunta la necesidad de combatir la economía sumergida que "según todos los indicadores, se está disparando en Alicante".
La recaudación por embargos crece un 20%
Con la crisis económica también está aumentando el número de empresarios que no pueden o no quieren pagar las cotizaciones de sus trabajadores a la Seguridad Social y, en consecuencia, también se ha incrementado la cantidad que el organismo público ingresa a través de embargos. Desde hace unos años la Seguridad Social cuenta con un grupo de funcionarios especializados en combatir la morosidad, la denominada Unidad de Recaudación Ejecutiva, que tiene ahora más trabajo que nunca. En concreto, frente a los 42,7 millones de euros que logró cobrar la Seguridad Social hasta octubre del año pasado, en los diez primeros meses de 2009 los embargos han ascendido a 51,2 millones, un 20% más, según los datos facilitados por CC OO.