M. D.
La alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, va a luchar hasta el final para que Ikea mantenga su intención de instalarse en Alicante pese al revés judicial.
La primera edil no va a perder ni un minuto de tiempo y está gestionando una reunión urgente antes de que la multinacional adopte algún acuerdo que suponga el abandono irreversible de su proyecto en la ciudad. Castedo pretende que dicha reunión se celebre esta misma semana con la finalidad de conocer la reacción de la mercantil al auto de paralización del Plan Rabasa y plantear la posibilidad de terrenos alternativos.
El problema que se le plantea a la alcaldesa es el de disponer de terrenos atractivos para que la multinacional no descarte implantarse en Alicante, ya que se da casi por hecho que Ikea no va a esperar a la sentencia judicial sobre el Plan Rabasa, tanto porque puede demorarse dos años o más, como porque los reparos que el auto recoge a esta actuación urbanística resultan cuanto menos preocupantes de cara al resultado final.
En estos momentos, a falta de que los técnicos municipales peinen el término municipal y localicen alguna parcela que pueda reunir condiciones óptimas, cosa harto complicada, la opción más viable parece la de los terrenos ya señalados de la zona de Rabasa ocupada por la feria de Navidad. Esa verdad que una vez se apruebe el PGOU habrá más terrenos para elegir, pero para que eso ocurra habrá que esperar, también, al menos dos años.