PERE ROSTOLL
Francisco Camps, a puerta cerrada, se confesó con los diputados del grupo del PP en las Cortes, con los que compartió mesa y mantel a las puertas de la Navidad a modo de epílogo del año más duro, como el propio jefe del Consell reconoció, de su carrera política con el caso Gürtel planeando sobre todos y cada uno de sus movimientos. Camps descartó cualquier posibilidad de decretar un adelanto electoral cuando todavía falta año y medio para los comicios autonómicos y tuvo varios gestos con Ricardo Costa, su antiguo número dos y el único defenestrado por la ramificación valenciana de la trama que dirigían Francisco Correa y El Bigotes. "Brindo por Ricardo", llegó a decir el jefe del Consell sobre Costa, ahora diputado raso en las Cortes, entre el estupor de otros parlamentarios.
Camps citó a comer a los diputados del PP en un hotel de Valencia como en varias ocasiones al año. Tras la intervención de Rafael Blasco, en la que habló de la cohesión de los populares y del respaldo absoluto a la figura de Camps, el presidente de la Generalitat, ya sin presencia de las cámaras y con una incipiente afonía, destacó la importancia de una jornada que casi ponía punto y final a la actividad parlamentaria de 2009 -sólo queda un pleno la semana próxima dedicado a la puesta en marcha de medidas contra la corrupción- para dar paso a unas Navidades que, especificó, quiso felicitar a pesar de que, como admitió, "a nadie se le escapa que ha sido un año cargado de dificultades".
"Ha sido el año más importante de mi vida política, ya sabéis por qué", vinó a decir Camps sin querer mentar la palabra Gürtel y antes de admitir que había sido "muy duro", en clara referencia a un caso que ha puesto en jaque al Consell y al PP y que ha golpeado el futuro política del presidente de la Generalitat. "Me quiero acordar de Ricardo -al que saludó afectuosamente al llegar a la comida-, de Pedro -por el alcalde de Torrevieja Hernández Mateo-, de Luis -por Díaz Alperi, ex primer edil de Alicante- y de otros" por haber, subrayó, "sufrido una persecución" y los "insultos" de la oposición. De esta manera, Camps equiparó su situación -pendiente de una decisión del Supremo sobre su presunta implicación con la red Gürtel a raíz del caso de los trajes- a la de Costa pero también a la de Alperi y el propio Pedro Hernández Mateo.
No se quedaron ahí los gestos. Camps se mostró convencido de que se aprende de todas las situaciones e hizo un brindis por el antiguo síndic y secretario regional del PP, Ricardo Costa, y, a la sazón, por su sustituto en las Cortes, el conseller Rafael Blasco; y por el que le ha suplido como número dos en el partido, Antonio Clemente. "Brindo por Ricardo, por Rafa, por Antonio y por todos nosotros", dijo Camps mientras Blasco, explicaron estas mismas fuentes, se acercaba directamente a la mesa de Costa y ambos cruzaban sus copas.