J. E. M.
Una fría cortesía marcó ayer el saludo entre el constructor alicantino Enrique Ortiz y el ministro y también "número dos" del PSOE, José Blanco. Lo mismo ocurrió con el apretón de manos que se dieron el invitado Ortiz y el líder del PSPV, Jorge Alarte. El distanciamiento y la cara de circunstancias del promotor responden a la querella presentada por los socialistas valencianos contra el PP de la Comunidad por supuesta financiación ilegal, en la que también han sido incluidos como parte del entramado Ortiz y otros cuatro empresarios del sector de la construcción de la Comunidad Valenciana.