P. G.
El director expedientado tiene muy claro que la Conselleria de Educación quiere convertir este caso, su caso, en una "lección ejemplarizante" para todos los directores de los centros públicos que alcen su voz, sean reivindicativos o rechacen la política educativa del Gobierno valenciano.
"Cada vez estoy más convencido de que a mi me han elegido como cabeza de turco para acallar críticas incómodas hacia el poder aunque para ello tengan que despreciar el derecho a la libertad de expresión que ampara la propia Constitución Española", manifestaba ayer a este diario José Luis Santiago. A su juicio la suspensión de 20 días no es el objetivo final. Cree que lo que los responsables educativos persiguen, en realidad, es cesarlo como director. "Asegura el instructor que he cometido flagrantes incumplimientos en el desempeño del cargo pero ni ha especificado cuales son ni jamás se me ha advertido de que hubiera hecho nada malo en los dos años y medio que llevo de director ni en los tres años y medio que estuve antes como jefe de estudios", puntualiza.
Insiste, además, en que la acción de protesta que ha dado lugar a este conflicto no tenía por objeto dañar, humillar, injuriar ni vejar a la figura del conseller en su esfera personal. "Respetamos totalmente a Alejandro Font de Mora como persona pero nos oponemos a su forma de hacer política y lo criticamos como máximo responsable de la educación pública de nuestra Comunidad. En absoluto existe ningún "animus injuriandi" como me atribuye el instructor", insiste en señalar Santiago, que ayer comenzó a recibir los primeros gestos de apoyo y solidaridad por parte de sus compañeros. Profesores que tildaban la medida de "barbaridad" y que mañana mantendrán una asamblea durante el recreo para ser informados de la resolución de la Conselleria. Una decisión que el afectado cree que ya estaba tomada antes, incluso, de que se incoara el expediente.