ÁFRICA PRADO
Esperaban cerrar a las cinco de la tarde pero a las siete todavía había gente que seguía comiendo. La idea de ofrecer un día de comida gratis para que los comensales colaboraran voluntariamente con donativos a las actividades de Cáritas tuvo una respuesta mayor de la esperada y resultó un éxito de convocatoria: más de 1.500 menús repartidos desde el mediodía de ayer, cuyos comensales depositaron en las huchas de Cáritas 2.000 euros.
Aunque la cita comenzaba a partir de las 13 horas, desde las 12 ya había gente esperando en la puerta. La jornada, que se convirtió en un ir y venir de comensales ya que la comida también se podía llevar a casa, obligó a los trabajadores del restaurante Kebap Mediterráneo a trabajar hasta casi las 8 de la tarde.
"Alguna gente necesita ayuda y yo quiero colaborar en lo que pueda", señalaba en un mini descanso el propietario del local, Dogan Dagdeviren, un inmigrante turco de 50 años asentado en Alicante desde hace diez años. Parco en palabras por pura modestia, su hijo Coskun, estudiante de Económicas en la Universidad de Alicante y con mayor manejo del castellano, explicaba que "no es la primera vez que damos comida gratis pero sí la primera que lo hacemos con Cáritas". ¿El motivo?: "Mi padre pensó que con la crisis hay gente que lo está pasando mal y como a nosotros nos han ayudado bastante y el negocio nos ha ido bien, podíamos hacer algo más", aclaraba.
Trescientos kilos de carne -ternera y pollo- y más de cien de arroz se agotaron en los platos degustados por gente de todas las edades, principalmente jóvenes -muchos estudiantes se enteraron de la iniciativa por las redes sociales de Facebook o Tuenti- pero también familias y personas mayores, que se estrenaban en la comida turca, y colectivos necesitados. Otros 150 menús se enviaron a Cruz Roja, Acomar y Veritas.
Algunos de los comensales fueron por la comida gratis; otros, por solidaridad y casi todos, por ambos motivos. Juan y Nacho, estudiantes de Ingeniería, se enteraron de la convocatoria por internet "y no sabíamos muy bien para qué era, pero si con esto se ayuda a gente, mejor". Ramón y Carolina, estudiantes, ya habían visitado el restaurante y destacaron el hecho de "que haya gente que haga estas cosas hoy en día".
Fernando, trabajador de la construcción en paro de 45 años, consideró que "dar comida gratis en tiempos de crisis está muy bien" y, respecto al donativo, indicó: "Haremos lo que podamos, pero a mí tampoco me vendría mal uno". Javier, desempleado de 50 años, también apuntó que "con esto no arreglamos el hambre del mundo pero es una buena iniciativa".
También había clientes habituales del local "porque la comida está muy buena y voy a ver si repito, aunque sea pagando", apuntaba Luis, con su mujer y su hijo, y otras, como Paquita e Isabel, sexagenarias, felicitaban a los artífices de la idea "porque hay mucha gente sin trabajo y si podemos aportar algo, lo haremos".
Jaime Valcaneras, director de Cáritas, agradeció la iniciativa del comerciante "sobre todo, por el valor enorme de sensibilidad social que supone y espero que otros se animen con ideas similares". De momento, Dagdeviren dice que si puede lo repetirá una vez al año.