CLARA R. FORNER
El Ayuntamiento de Alicante renegociará todos sus contratos para reducir los costes de los servicios que le prestan las empresas. Además, pedirá a los trabajadores municipales un esfuerzo, que pasa por reducir algunas prestaciones y el plus de productividad. El concejal de Hacienda, Juan Zaragoza, explicó ayer que estas medidas tienen como objetivo conseguir cuadrar el presupuestos sin menoscabo de los servicios que se prestan al ciudadano. Mientras, la alcaldesa, Sonia Castedo, advirtió de que el Ayuntamiento se encuentra "al borde del colapso" y culpó de ello a la reducción de las transferencias que realiza el Gobierno central a los ayuntamientos para gasto corriente.
La primera edil utilizó ayer expresiones como "límite" para referirse a la situación de las arcas municipales, debido a que el Gobierno ha reducido en 12,7 millones de euros la aportación que realiza al Ayuntamiento para gasto corriente en 2010 y le reclama 5,8 millones de la liquidación de 2008. Esta última cantidad la tendrá que abonar a partir de 2011.
La primera edil indicó que esta reducción de los ingresos "afecta directamente al gasto corriente, es decir, a los servicios públicos" y se preguntó: "¿Qué hacemos? ¿Reducimos limpieza, las líneas de autobuses, reducimos los servicios públicos? ¿Cuál es la solución?". También planteó si "dejamos de pagar a los funcionarios" o "quitamos el bono-oro", que permite la gratuidad del autobús a la tercera edad. "Evidentemente eso no lo vamos a hacer", aclaró Castedo, aunque "no sabemos cómo poder dar ese equilibrio al presupuesto".
Asimismo, la regidora rechazó "aumentar la presión fiscal porque sería afectar a los alicantinos".
Por su parte, Zaragoza señaló a este diario que no sólo no eliminarán prestaciones sino que se aumentarán algunas de la Concejalía de Acción Social. Lo que sí tiene pensado es "reorganizar todos los servicios y contratos con la colaboración de las empresas para reducir costes". Zaragoza pretende consensuar con las mercantiles que trabajan para el Ayuntamiento una reducción mínima del 1% del coste de los contratos, manteniendo los servicios. También espera "recabar la colaboración de los funcionarios, reduciendo prestaciones que regula el convenio o el plus de productividad", que es el complemento con el que se combaten las bajas laborales. El edil de Hacienda indicó que el titular de Recursos Humanos "tendrá que renegociar" con los sindicatos, "dada la gravedad de la situación".
El edil recordó que otros ayuntamientos "en quiebra, como alguno de Andalucía, deben la nómina de sus funcionarios, y Zaragoza ha suprimido un día de recogida de basuras". Precisamente, el sindicato USO exigió ayer a las corporaciones locales de toda España que no dejen de pagar las nóminas de sus trabajadores.
Mientras, Juan Zaragoza solicitará al resto de concejales y a los jefes de los servicios municipales que apliquen cuanto antes las medidas de ahorro del plan de saneamiento municipal aprobado en julio y que estaban previstas para enero. "Llevo tiempo advirtiendo a mis compañeros y a los funcionarios de la situación complicadísima que se nos venía encima", señaló el edil, quien considera necesario que se "conciencien de que hay que apretarse mucho el cinturón, y los sindicatos y los funcionarios son clave en ese compromiso" para que "no se paralicen la ciudad ni el Ayuntamiento".
En cuanto a la posible eliminación en 2010 de las inversiones municipales, dijo que hay algunas que se mantendrán pues son "intocables", como el nuevo parque de Bomberos, la obra de la Puerta Ferrisa, el Estadio del Alicante o las incluidas en el Plan Urban.
También se prevé concluir los proyectos que hay en marcha, por un montante de 205 millones de euros "y con eso cumpliremos de sobra el presupuesto de 2010". El edil de Hacienda explicó que el problema no son las inversiones, pues el Ayuntamiento puede solicitar préstamo para financiarlas, "pero no para el gasto corriente".