J. A. RICO / S. I. / V. C.
El barco se hundía. Tenía que evitar las bombonas de oxígeno que rodaban sin control por la cubierta y me subí a una lancha que pensaba que estaba suelta para poder escapar. Cuando se acabó de hundir el barco, la lancha y yo fuimos arrastradas hacia el fondo, ya que sí que estaba amarrada. Pensé que iba a morir, pero logré llegar a la superficie". Es el estremecedor relato del Sandra López, una de los dos buceadores de Xàbia que iban en la embarcación que naufragó el pasado jueves en el mar Rojo, en Egipto.
Esta joven de 25 años llegó ayer sobre las 14.00 horas junto a otros nueve supervivientes al aeropuerto de Barajas. Allí la esperaban sus familiares para llevarla en coche hasta Xàbia, adonde estaba previsto que llegara anoche. El otro superviviente alicantino es el organizador del viaje, Jorge Sánchez, que permanece en Egipto junto a su padre Javier Sánchez, que dirigen el club de buceo "Dolphin's Diving Center" de Xàbia, al que pertenecían también los dos desaparecidos valencianos. Allí trata de ayudar a las familias de estas dos personas aunque apuntó que quizá el miércoles ya esté en la provincia.
Sandra estaba ayer agotada, tanto por el viaje como por el calvario que ha pasado y el drama que ha sufrido. Mientras regresaba en coche a Xàbia recordaba emocionada la madrugada del jueves: "Estaba durmiendo en el camarote de arriba y noté algo extraño. El barco se estaba escorando más. Entonces entró un compañero para decirme que saliera enseguida y me di cuenta por su tono que había algún problema importante. El barco cada vez se escoraba más y en lugar de ir hacia arriba decidí ir a la cubierta, donde había que evitar las bombonas de oxígeno y sillas que rodaban por el suelo. Vi una lancha que estaba suelta, pero no me podía subir hasta que se detuviera el motor y se parara la hélice del barco, que estaba al lado. Cuando se detuvo me subí para escapar pero al hundirse el barco yo y la lancha fuimos arrastradas hacia el fondo porque quedaba una cuerda atada. Pensé que iba a morir mientras me hundía pero al final logré llegar hasta la superficie y oí gritos de mis compañeros en otra lancha. Allí subí e hicimos recuento. Faltaban dos personas. En ningún momento los vi".
Era la primera vez que Sandra salía de la Comunidad Valenciana para practicar submarinismo y ya el domingo antes del suceso, en Barajas, coincidió en la partida con la pareja valenciana que permanece desaparecida en el mar Rojo y que pertenecía al club de buceo de Xàbia. "Estuve con ellos el domingo, el lunes, el martes y el miércoles y eran geniales. Ella -María Lourdes González- era superviva y contaba sus planes de futuro, mientras que Israel no era tan abierto pero también era una maravillosa persona". Esta xabienca también destaca que "han muerto dos personas, pero de no haber actuado de forma tan fría podríamos haber muertos más".
Diez de los doce supervivientes del naufragio regresaron ayer de Egipto y manifestaron fuertes críticas a las labores de rescate de las autoridades egipcias y a la justicia de ese país, según Efe. Decenas de familiares les esperaban en el aeropuerto "tras haber pasado unos días muy difíciles". Además, dos de los submarinistas tenían dificultades para andar y uno de ellos llevaba los dedos de un pie vendados. Desde allí dos buceadores valencianos viajaron en avión hasta Manises, donde se repitieron las escenas emotivas con familiares.
La embarcación se hundió el pasado jueves a las cinco de la mañana a siete kilómetros de la ciudad turística de Sharm el Sheij, con 14 españoles a bordo (originarios de Valencia, Alicante, Madrid, Vizcaya y Barcelona) y con una decena de tripulantes egipcios. En cuanto a Israel Pérez y María Lourdes González, ambos de 33 años, siguen desaparecidos y las tareas de búsqueda no han dado sus frutos. La profundidad a la que se sospecha que está el barco, a unos 700 metros, complica el rescate, si es que los cadáveres se encuentran en su interior, algo que no está confirmado. Uno de los supervivientes, Antonio García, explicó en Barajas que alguien mantuvo unas palabras con "Israel y le dijo que lo tenía difícil para salir por la ventana, pero no sé si se quedaron dentro o fuera". García recalcó que el capitán fue el primero en abandonar la nave "dejando los motores en marcha. La tripulación nos seguía a nosotros, que hacíamos lo que podíamos, e intentaron quitarle a una chica el salvavidas".
En dos minutos
Desde Egipto, el xabienc Jorge Sánchez comentaba ayer a este diario que todo fue cuestión de "dos minutos. En cuanto vimos que empezaba a entrar agua tuvimos que salir fuera y buscar la manera de abandonar el barco. En ese instante sólo piensas en sobrevivir. Estuvimos tres horas a las deriva, a unos siete kilómetros de la costa. Permanecimos en una balsa y una zodiac y hasta que no amaneció no pudimos hacerle señales a los barcos de alrededor", recuerda ahora con algo más de estupor este profesional del buceo.
"Nos apoyamos mucho los unos a los otros. Estuvimos fuertes. Lo peor fue lo de los desaparecidos. La verdad es que no creo que esté autorizado a decir si están muertos o no. Yo no los vi en el momento crítico, porque mi camarote estaba lejos del de ellos, pero hay quien dice que sí les vio tratar de salir".