J. MARÍN
Sorpresa, satisfacción, felicidad, pero también rabia e indignación. Esos eran, en resumidas cuentas, los sentimientos que ayer mostraban los vecinos de Polop de la Marina al tener conocimiento de la nueva detención y de que el asesinato de su alcalde lleva camino de resolverse en un corto espacio de tiempo. La sorpresa era por la última detención, la de una persona muy conocida en el pueblo y que tenía tratos con muchos de ellos. La satisfacción y felicidad, porque el caso avanza y da resultados. Y la rabia y la indignación, precisaban, con algunos medios de comunicación "que han apuntado hacia personas que no tienen nada que ver y a cuyas familias se les ha hecho mucho daño".
Polop se levantó ayer con el arresto de un segundo implicado en el crimen que en octubre de 2007 se llevó la vida de su alcalde Alejandro Ponsoda como consecuencia de varios disparos. Y muchos vecinos lo primero que vieron fue a los medios de comunicación que se apostaron toda la mañana en los lugares donde se había producido la detención, donde se localiza la zapatería de Salvador R. G. o donde está su domicilio. Incluso en los bares y cafeterías que frecuentaba. Muchos de ellos no querían hablar, otros accedían a hacerlo pero sin ser grabados y otros no ponían reparos a la presencia de micrófonos y cámaras de televisión. En cualquier caso, las sensaciones eran las mismas.
"Nos hemos llevado una gran sorpresa" decía una mujer en el interior de una cafetería tras conocer la identidad del segundo acusado. Un hombre, a su lado, aseguraba estar "muy cansado de todo lo que estamos viviendo" y "deseoso de que todo se aclare cuanto antes para seguir viviendo tranquilos como siempre. Y póngalo usted bien claro. Como siempre, que este pueblo siempre ha sido muy tranquilo y así debe seguir siendo".
En otro lugar del municipio, no muy lejos, un vecino de la tercera edad expresaba su "nerviosismo y agitación" ante los acontecimientos y coincidía con el anterior al destacar las bondades de una localidad "que es acogedora y en la que ahora se está desorbitando todo".
Y cuantos más periodistas veían, mayores deseos sentían de expresar su malestar con algunos medios de comunicación por el tratamiento que habían dado a los sucesos desde hace una semana. Especialmente hacia una televisión de ámbito estatal y una revista de tirada nacional. "Es que están pagando justos por pecadores" decía uno. Otro asentía junto a él y agregaba que "estamos muy cabreados porque se está acusando sin pruebas". Y una mujer que compartía café con ambos apostillaba que "ahora mismo hay dos familias hechas polvo por las acusaciones que se han vertido contra ellos. Se ha hecho un daño muy grande que no sabemos cómo se va a reponer". Afirmaba ésto en referencia a las publicaciones que habían apuntado hacia la figura del alcalde y el concejal de Turismo como instigadores del crimen. "Ahora se ha demostrado que no es así, pero ¿quién repone el daño que se ha cometido ya?" se lamentó.
Una actitud que fue secundada por el propio alcalde, quien se negó a responder a las preguntas de la cadena televisiva que supuestamente le había situado como uno de los principales investigados en torno al crimen. Cano anunció días atrás, tras la primera detención, que emprendería acciones legales contra esos medios.
Y tras "descargar" sus sentimientos hacia los periodistas, volvió la normalidad a las declaraciones. Nuevamente insistían en el carácter acogedor de Polop, de la habitual calma y tranquilidad y del "deseo de que todo se aclare definitivamente". Mientras tanto, tampoco podían evitar preguntar a los informadores si había algún dato nuevo que desconocieran.