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EFE informacion.es
Las palabras de José Carlos M.B., que ha admitido ante el juez sufrir un trastorno de personalidad antisocial, han cerrado la vista con jurado y han sido especialmente duras porque en la sala se hallaban los dos hijos de la víctima: Alejandro, de 26 años, y Patricia, de 21, quienes no han podido evitar romper a llorar.
Poco antes, el fiscal había solicitado 16 años de prisión por un delito de asesinato ya que, según la propia confesión ratificada en la vista, se trata de un "psicópata" que mató sin motivo aparente y con alevosía a Dolores Remedios C.P., de 56 años, sin conocerla previamente y sin que tuviera afectada su inteligencia ni voluntad.
Aunque no se ha encontrado el cuchillo usado ni la camisa que se manchó con sangre de la víctima, se ha acreditado que este hombre entró el 30 de septiembre de 2008 en la tienda de lencería erótica "Pikardías", después de las 21 horas, con un cuchillo para matar a la mujer, en ese momento sola.
Preguntó por un artículo y aprovechó que la víctima se dio la vuelta para agarrarla, taparle la boca y "de forma traicionera", en palabras del fiscal, clavarle el cuchillo en el cuello, en la clavícula y otras partes, mientras que después la arrojó al suelo y la asfixió para asegurarse de la muerte.
Posteriormente, ha confesado que cogió una fregona del cuarto de baño para limpiar la sangre y que no se viera nada extraño desde el exterior y se cambió la camisa al notar que se había manchado, lo que refuerza que en ese momento no padecía transtorno y que "sabía lo que hacía".
Una vez en la calle, se desprendió del arma y la camisa y tomó un taxi que le llevó a la parada del tren en El Campello, y desde allí caminó y se subió a otro taxi "con tan mala fortuna", en opinión del fiscal, que era el mismo.
Ya en su domicilio, mantuvo dos conversaciones telefónicas con su padre, que estaba en Zaragoza (su localidad de origen), y éste último llamó a la Policía para dar cuenta de lo sucedido e informar de que su hijo les esperaba en un cruce de El Campello.
En ese momento, confesó a dos guardias civiles que había matado a una mujer y se halló la camisa que había cogido en la tienda, que reemplazó por la suya manchada, y los zapatos con sangre.
El cadáver de Dolores Remedios ya había sido hallado por el marido, que a las 22.30 horas se dirigió a la tienda al preocuparse por la tardanza.
Los psiquiatras confirman que el homicida confeso padece un trastorno antisocial de personalidad que, aunque afecta a su voluntad parcialmente, no altera su conocimiento y juicio de la realidad, por lo que conocía el significado, consecuencias y alcance de su conducta.
Además, alertan de que existe un "elevado riesgo de reincidencia".
La defensa de este hombre, que había sido enjuiciado cuatro veces antes por delitos con violencia, entre ellos un homicidio frustrado, ha admitido los hechos y ha pedido rebajar la pena de los 16 años a 15, por la atenuante de confesión, que hizo tras hablar con su padre.
Ha aducido que el hombre cometió el crimen porque "oyó voces para que matara" y ya que "sintió un impulso que le hizo perder el control", por lo que "no era consciente de que mataba".
Además de los 16 años de prisión, el fiscal demanda 114.000 euros de indemnización para el viudo de la mujer, y 60.000 más para cada uno de sus dos hijos.
Mañana está previsto que el jurado emita el veredicto de culpabilidad y que el magistrado de la Sección Segunda de la Audiencia de Alicante, Julio José Ubeda, decrete la condena.
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