D. NAVARRO / REDACCIÓN
Cuando ayer el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, entró en la convención que celebra el PP en Barcelona entre vítores y aplausos la imagen tenía poco de espontánea, igual que tampoco lo fue su encuentro con Mariano Rajoy, primero, y Dolores de Cospedal, después. Camps planificó la escena para forzar la imagen del apoyo de los dirigentes nacionales a su persona y, además, lo hizo tras recordarle a Rajoy que él estuvo a su lado "en los buenos y en los malos momentos" cuando muchos cuestionaban su liderazgo.
Según reconocieron ayer fuentes populares, desde la dirección del partido en Valencia se había organizado una foto de grupo de toda la delegación de la Comunidad, una de las más numerosas con alrededor de 200 personas, a la entrada del evento. La cita era a las doce y media de la mañana pero, a esa hora, Rajoy seguía en el foro debatiendo con los jóvenes, por lo que el jefe del Consell esperó para hacer coincidir su llegada con el final del acto y que el presidente nacional del PP no tuviera más remedio que salir a recibirle. En cuanto, Francisco Camps puso un pie en el edificio, empezaron los aplausos y los delegados, muchos desconocedores de lo que ocurría, no tuvieron más remedio que seguirlos. "Es un mago planificando este tipo de cosas", señalaba uno de los asistentes, crítico con lo ocurrido.
Contrariamente a su política de no responder las preguntas de la prensa, en esta ocasión el presidente de la Generalitat se paró ante los numerosos medios congregados. Señaló que la convención, cuyo objetivo era presentar la alternativa de gobierno de los populares, suponía "una gran alegría" para los que "apostamos por el liderazgo de Rajoy, en los buenos y en los malos momentos y creímos que era quien tenía que liderar el centro hacia el Gobierno de España". De fondo se escuchaban los gritos de "presidente, presidente" y "Paco Camps" procedentes de los jóvenes de Nuevas Generaciones.
Inmediatamente se produjo el encuentro con el presidente nacional del PP, en la zona de stands, y la fotografía grupal se acabó trasladando de su ubicación original al escenario en el que minutos antes, Mariano Rajoy había emulado el popular programa de televisión de "Tengo una pregunta para usted". Fue allí, donde se les acabó uniendo la secretaria general, Dolores de Cospedal. Camps ya tenía lo que quería, la imagen de unidad tras los desencuentros por la gestión del cese de Ricardo Costa y por sus desafortunadas palabras del jueves, en las que acusaba a la oposición de querer verle en "una cuneta". Unas palabras que no sentaron nada bien en Génova, según fuentes populares.
Comida con el resto de barones
Posteriormente, Francisco Camps participó en el almuerzo que reunió a todos los presidentes de las organizaciones autonómicas del PP, junto a Mariano Rajoy, la secretaria general, María Dolores de Cospedal, y los tres portavoces parlamentarios en el Congreso, el Senado y el Parlamento europeo.
Durante el encuentro, aseguran desde el partido, no hubo discursos políticos y la comida transcurrió en un clima distendido. No obstante, Camps aprovechó la ocasión para trasladarle a Mariano Rajoy que las encuestas que maneja el partido en la Comunidad son "espectaculares" y que este territorio puede darle muchos votos para llegar al Palacio de la Moncloa en las próximas elecciones generales: un millón y medio de votos, aseguró, según fuentes próximas al jefe del Consell.
"Absolutamente arropado"
El presidente señaló a la salida del almuerzo que se sentía "absolutamente" arropado por sus compañeros de partido y, de hecho, dijo que había sentido su "cariño y cercanía" estos años cuando ha estado al frente de la Generalitat pero también "durante cualquier circunstancia o momento que pueda haber vivido", dijo sin nombrar el caso Gürtel. Hasta en tres ocasiones repitió la "enorme suerte" que había tenido de comer junto al futuro presidente del país.