JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ
i presenta trastornos de personalidad, ni muestra un cuadro de dependencia de las drogas. Éstas son las conclusiones que presentaron ayer los forenses en el juicio contra el acusado de violar y matar a la mujer de un empresario de Elda en septiembre de 2007, víctima a la que había elegido al azar. Sin embargo, el informe de la autopsia no ha logrado arrojar datos concluyentes sobre la violación. Este informe arroja datos estremecedores sobre la brutalidad de la agresión. Algunas de las lesiones que le produjo a la víctima la lluvia de puñetazos en la cara para tratar de reducirla eran comparables a las producidas en un accidente de tráfico.
Los forenses mantienen que Antonio Jesús M. C. es consumidor habitual de cocaína, pero no presenta trastornos psiquiátricos, ni tiene doble personalidad, ni trastornos delirantes. Una de las forenses que le examinó la misma tarde del crimen dijo que "era perfectamente conocedor de sus acciones. Estaba sorprendentemente tranquilo y daba explicaciones muy coherentes de lo que había hecho y por qué". Los forenses dejan la puerta abierta al hecho de que el acusado esté mintiendo cuando dice que no recuerda los hechos, al sostener que no hay razones médicas objetivas que expliquen esa selectiva amnesia.
Sin embargo, el informe de la autopsia no ha podido arrojar datos concluyentes sobre la violación a la víctima. El joven, que sólo tenía 21 años cuando ocurrieron los hechos, está acusado de violarla anal y vaginalmente. El examen médico del cadáver no ha podido encontrar desgarros de tejidos habituales en este tipo de agresiones. Sólo pueden asegurar que la víctima había tenido relaciones sexuales recientes con un hombre. Los restos biológicos recogidos son escasos y no se ha podido determinar tampoco el ADN. Todas las acusaciones mantienen la acusación de violación. Para ello se basan en que la víctima estaba desnuda de cintura para abajo, le había arrancado los pantalones y la ropa interior y le había levantado la camisa para dejarle los senos al aire. La fiscal justifica la ausencia de desgarros en el hecho de que posiblemente la mujer estaba inconsciente cuando ocurrió la violación y apenas podía moverse para repeler la agresión. La violación supone 15 años de cárcel de los 33 que se piden para el acusado. La decisión final sobre si hubo violación o no la despejarán los jueces de la Audiencia cuando pongan la sentencia.
Los forenses destacaron el alto grado de violencia empleado sobre la mujer de 59 años. El acusado primero la arrastró al interior del edificio y comenzó a golpearle en la cara para tratar de aturdirla. Uno de los puñetazos llegó a destrozarle el tabique nasal y romperle el paladar hacia abajo. "Este tipo de lesiones se produce en accidentes de tráfico y para causarla se requiere una gran fuerza cinética", explicaron. Después comenzaron las puñaladas, algunas afectaron a zonas vitales, otras eran más superficiales. Los forenses destacaron que la víctima recibió las cuchilladas sobre las 19 horas y falleció a las 23 horas. "Cuando la atendieron los servicios de urgencia ya era tarde", explicaron, por lo que todos los intentos en el Hospital para reanimarla prolongaron su agonía.