J. A. M.
La acusación particular, ejercida por la familia de la víctima, pidió ayer una orden de alejamiento que impida al acusado entrar en Elda durante diez años después de la condena. Esta acusación pide una pena 35 años de cárcel por asesinato y violación. El juicio quedó ayer visto para sentencia, un día antes de lo previstos, después de que todas las partes presentaran sus informes finales. Para la acusación particular, el acusado no ha mostradoarrepentimiento. "Ha dicho que lo siente, ¿el qué? ¿que le detuviera la Policía?", dijo el letrado, que destacó el grado de sadismo con el que el joven se ensañó con su víctima, cuando ésta apenas podía defenderse.
La Fiscalía también mantiene contra él todas las acusaciones y pidió 33 años de prisión por estos delitos. Según la fiscal, el crimen tuvo un móvil claramente sexual. "Acechó esperando a la primera mujer que pasara por la calle para violarla", señaló, a lo que añadió que después al darse cuenta de la gravedad de lo que había hecho "decidió matarla". Para la fiscal, toda la actuación del acusado ha estado encaminada en tratar de ocultar la violación, acto que de hecho no ha reconocido en este juicio. Desde el ministerio público, se rechazó que se aplique atenuante alguna sobre el acusado por el consumo de drogas, de quien dijo que pretendía fingir un trastorno psiquiátrico para beneficiarse de una condena mínima. "El acusado es alguien extremadamente peligroso y brutal", recalcó, al tiempo que destacó que se aprovechó de la indefensión de su víctima para torturarla y violarla.
Por su parte, desde la defensa se pidió la libre absolución para el acusado alegando que sus actos se habían debido al consumo de cocaína y cerveza. El letrado incidió también en que la violación no había quedado suficientemente acreditada y dijo que a su manera el acusado también había tratado de ayudar al alertar de que el cuerpo de la mujer estaba en el edificio. El acusado, durante su turno de última palabra, pidió perdón a la familia y dijo que lo sentía. Nadie le contestó, ni le abucheó. Los policías se lo llevaron a prisión y los familiares abandonaron la sala de vistas. El caso ha quedado visto para sentencia.