S. ESCRIBANO
El único detenido por el crimen del alcalde de Polop fue trasladado ayer desde la prisión de Fontcalent hasta la Audiencia Provincial para responder por la otra causa abierta en 2006 por narcotráfico y tenencia ilícita de armas por la que se hallaba en búsqueda y captura. Llegó con la cabeza alta y aparentemente tranquilo. Nada más ver a los medios de comunicación que le esperaban a la entrada del tribunal espetó: "¿Por qué no os vais a buscar a otros con más dinero que yo?". Sin aclarar el significado de estas palabras, el apresado negó tener cualquier relación con el asesinato de Alejandro Ponsoda, dijo no saber nada de los supuestos sicarios e incluso se opuso a reconocer que fue detenido la semana pasada por su presunta participación en el crimen.
"No soy la persona que decís. Estoy aquí por otra cosa. Lo único que sé sobre eso [el crimen] es lo que me estáis diciendo vosotros", respondió a las insistentes preguntas de los periodistas.
No obstante, la Guardia Civil sí le informó de los motivos de su detención el pasado miércoles y dos días después prestó declaración por los hechos ante el titular del juzgado de Instrucción número 2 de La Vila Joiosa, que le envió a prisión imputado por los delitos de asesinato y tenencia ilícita de armas. Aunque negó su participación y no señaló directamente a nadie como posible inductor, todo apunta a que pudo tener alguna implicación en el crimen, si bien no se ha determinado en qué grado, según los datos recabados por este diario. La información oficial sobre los hechos es nula, pero todo apunta a que se trata del intermediario encargado de localizar a los sicarios que tirotearon al alcalde el 19 de octubre de 2007 cuando paró con su coche a las puertas de su domicilio, en la partida de Xirles.
Tras ser arrestado, la Guardia Civil comprobó que el sospechoso, un español de 34 años, se encontraba en búsqueda y captura. Como ya adelantó ayer este diario, estaba reclamado por una causa abierta en 2006 por tráfico de drogas y tenencia ilegal de armas que no pudo enjuiciarse porque él se encontraba en paradero desconocido. Tras ser arrestado ha tenido que comparecer ante la Audiencia Provincial para cumplir con el trámite por el que se le confirma que debe estar en prisión preventiva hasta que se celebre el juicio por narcotráfico.
Los hechos, según la acusación del fiscal, se remontan a septiembre de 2006 -un año antes del crimen- cuando fue descubierto en las inmediaciones de una urbanización de l'Alfàs del Pi con varias dosis de cocaína en su coche y pastillas de éxtasis para vender. La Guardia Civil también le intervino una pistola semiautomática y munición que guardaba debajo del asiento de su BMW.
Pero la mayor incautación de drogas y armas ilegales se produjo al registrar la vivienda que el acusado tenía en la Cala de Finestrat. En ella se halló un alijo de cocaína de 357 gramos, con un valor aproximado de 21.000 euros, así como cannabis y 345 pastillas de éxtasis. También fueron intervenidas hasta cuatro pistolas, algunas de ellas de fogueo pero manipuladas para poder disparar, y diversa munición, todo según el fiscal.
El ministerio público le acusa de un delito contra la salud pública y de otro de tenencia ilícita de armas y munición, por los que le pide una condena de diez años de prisión y una multa de 74.721 euros.
En cuanto al crimen, la Guardia Civil sigue buscando a dos ciudadanos extranjeros que presuntamente fueron contratados para cometer el asesinato y mantiene abierta la investigación sobre la que subyace un posible móvil urbanístico.