REDACCIÓN
unca sospecharon los vecinos del joven que vivía con su pareja en un piso de un edificio de viviendas de la calle Labrador. Los veían entrar y salir desde el pasado verano. Nada anormal. Como cualquiera. Es una zona muy tranquila de la periferia de Albatera, paralela a Lavanderas. Algunos solares, algunos bloques, algunas plantas bajas también, nuevas zonas residenciales. Nadie imaginaba que el joven de 34 años que era detenido el miércoles en un amplio operativo policial estaba presuntamente implicado en el asesinato del alcalde de Polop hace dos años. Algunos vecinos confusos y confundidos especulaban ayer con la posibilidad de un caso de violencia de género con denuncia.
El despliegue era considerable. Con la calle literalmente tomada por la Policía, aseguran, el asunto se intuía de envergadura. Pero de hecho sólo se enteraron de los motivos de la detención por las noticias posteriores. Y quién lo iba a decir. Polop de La Marina queda demasiado lejos de Albatera.
Sospechosos
Sí había llamado la atención de los vecinos, sin embargo, la presencia de extraños que desde hacía días merodeaban por la zona sin salir de sus vehículos. El tema de los "sospechosos" había generado ya cierta alarma en un vecindario acostumbrado a la tranquilidad, y más de una llamada hubo para que la Policía Local tomara cartas en el asunto. Nadie pensó que cuando la Policía Local acudiera al lugar del aviso los "sospechosos" se iban a identificar como miembros de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil. Una prueba de la discreción con el que se llevó a cabo esta investigación. Y es que al margen de este barrio, para el resto de la población las únicas noticias que tuvieron de lo sucedido se veían en la tele del salón, e incluso ayer algunos miembros del Ayuntamiento preguntaban a los periodistas.