PERE ROSTOLL
Muchos dirigentes del socialismo alicantino esperaban la recuperación de una estructura provincial -que había sido suprimida por el PSPV en el congreso que celebró en 1982 en Benicàssim- como el "maná" que iba a solucionar los problemas del partido. Un año más tarde del cónclave en el que Ana Barceló se alzó con la secretaría provincial del PSPV, sin embargo, muchas de esas esperanzas se han venido un tanto abajo. La organización provincial trabaja sin margen de maniobra, al ritmo del impulso casi personal que marca Ana Barceló -la presencia de otros miembros es casi nula- y condicionada por su escasa financiación, la dificultad para hacerse visible y graves problemas de coordinación.
Aunque el congreso provincial, celebrado hace ahora doce meses en el Hotel Meliá, se cerró con un acuerdo entre los diferentes clanes del socialismo alicantino que aupó a Ana Barceló, avalada por el manto protector de Leire Pajín, a la cúpula de la dirección del PSPV en la provincia, lo cierto es que aquella ejecutiva nació lastrada por el mismo mal que aqueja a la que lidera Jorge Alarte: la desconfianza entre los partidarios del secretario general del PSPV y los de Leire Pajín con los miembros del sector que respaldó a Ximo Puig en el congreso de los socialistas valencianos como espectadores. Más allá, de eso, sin embargo, reconocen destacados dirigentes socialistas, la ejecutiva provincial que encabeza Ana Barceló, hoy por hoy, no termina de arrancar.
Hay varios motivos que explican ese estado que se vive en el socialismo alicantino. Primero. El que no tiene dinero difícilmente puede hacer cosas. Y la dirección provincial del PSPV ni recauda cuotas ni apenas ingresa fondos desde Valencia. Recibe unas pocas aportaciones de concejales de Alicante y Elche y de los dirigentes que ocupan escaño en la Diputación. El sueño de poner en marcha una nueva sede, incluso, ya se ha esfumado. El proyecto ha quedado descartado por Jorge Alarte. La ejecutiva provincial socialista comparte espacio con la sede parlamentaria en un piso que apenas es reconocible desde el exterior. Segundo. Hay invisibilidad física pero también de propuestas. Sólo la voluntad personal de Barceló mantiene con una cierta presencia a una dirección con una errática estrategia comunicativa.
Un botón de muestra. De la última ejecutiva, celebrada esta misma semana y con el paro creciendo, sólo trascendió una resolución política de apoyo para que Leire Pajín ocupe un escaño en el Senado; y un comunicado para apoyar a Alarte en unas declaraciones que había realizado sobre el intento del Consell de fusionar a Cam y Bancaja. Pero hay más, entre primeros de julio y octubre -con el espinoso asunto de la moción de censura de Benidorm de por medio- sólo se convocaron dos reuniones del plenario de la ejecutiva. Y otra prueba más a caballo entre la falta de iniciativa y la descoordinación. A día de hoy, los socialistas de la provincia apenas si han salido a la calle a explicar los presupuestos generales del Estado o a criticar los de la Generalitat, por cierto, en los que la provincia sale bastante mal parada. Hace quince días, de hecho, en una reunión, varios diputados en el Congreso se quejaron de que no se les había faciltado un calendario para explicar las cuentas estatales en las comarcas. La charla había sido convocada, oficialmente, para hablar sobre cuestiones informáticas.
Un año después, por tanto, la ejecutiva provincial no sólo no ha sido capaz de hilvanar un discurso propio sino que además, en muchos casos, tampoco ha conseguido tener una voz propia en cuestiones esenciales para las comarcas alicantinas.