VICTORIA BUENO
La alcaldesa de Alicante conoció ayer de primera mano la complicada situación que atraviesan algunos de los alumnos del Instituto Virgen del Remedio que, ante la demora de hasta tres meses en la atención social en el barrio para los casos de primera necesidad, reciben de parte del centro un bocadillo a media mañana para que la falta del desayuno no les influya negativamente en los estudios.
Los profesores del centro siguen aportando dinero voluntariamente en una "hucha solidaria" para solidarizarse con estos casos después de que el mediador, Maurilio Bianchi, comprueba personalmente la situación de las familias de estos estudiantes y lo pone en conocimiento de los técnicos sociales. "Seguimos actuando en la medida en que hay casos que lo requieren y lo haremos mientras Servicios Sociales no lo resuelva", señalaron desde el centro tras recibir a la alcaldesa, que permaneció dos horas en el instituto para interesarse por este asunto directamente.
Sonia Castedo se comprometió ante el equipo de dirección del instituto a agilizar los protocolos actuales para tratar de solucionar esta situación. "Ha mostrado muy buena disposición -dijeron tas su marcha-. Se le ha indicado que no repartimos bocadillos al primero que pasa sino a los que realmente lo necesitan y que desde nuestro punto de vista hemos cumplido con lo que hay que hacer, lo que pasa es que los servicios sociales son muy lentos".
Los profesores insistieron en lo discreto y puntual de la ayuda del bocadillo y también aprovecharon para hacerle saber a la alcaldesa las deficiencias de infraestructuras que arrastra el edificio escolar, que espera una ampliación y reforma desde hace años. "Nos ha asegurado que en un par de días tendremos resueltos los accesos por detrás y que se interesará sobre la parcela de ampliación aunque parte depende de la Conselleria de Educación.