J. HERNÁNDEZ
Se deberían incorporar niños a los jurados de las hogueras infantiles, quienes juzgarán bajo su punto de vista las obras que están dedicadas a ellos". Ésta es una de las conclusiones de la jornada "Los jurados de Les Fogueres. Nuevas alternativas", organizada por la foguera Sèneca-Autobusos y celebrada en el hotel Abba Centrum recogiendo el sentir de aquellos festeros que opinan que el Ayuntamiento no da la importancia que merece al hecho de juzgar los monumentos. En el debate participaron, anteayer, José María Lorente, presidente de la foguera Carolinas Altas; Jesús Grao, artista foguerer, y Luis Amat, jurado durante ocho años, quienes aportaron una serie de conclusiones para evitar la polémica de cada ejercicio en torno a los premios.
Ponentes y público creen que en cada uno de los jurados de las hogueras infantiles debería haber al menos dos niños de la Fiesta, "nunca ha habido, siempre son los mayores los que juzgan las hogueras infantiles y a menudo los pequeños no entienden los premios", destacó Amat.
Los participantes coincidieron en que el Ayuntamiento no designa a las personas adecuadas para valorar los monumentos, "muchos de ellos no entienden ni les gusta la Fiesta pero son elegidos por compromisos municipales". Por ello proponen modificar las bases para que los jurados sean designados con meses de antelación y que ningún concejal o político municipal sea miembro.
Lorente, Grao y Amat destacaron que no se da al jurado tiempo suficiente para evaluar ya que apenas tienen 10 minutos en cada foguera cuando en el caso de las Fallas no deciden hasta que lo tienen muy claro, a veces incluso a las diez de la noche. "El trabajo de un año no puede estar en manos de quienes no dedican tiempo suficiente para emitir un veredicto justo e incluso no están capacitados para ello pues anteponen criterios estéticos personales que nada tienen que ver con las bases del concurso". Estiman que los jurados deben anunciar con antelación a las comisiones la hora aproximada de visita a sus hogueras "y tras la pausa de la comida -ahora acaban antes de la mascletà, normalmente- terminarán de visitar y valorar adecuadamente los monumentos, tomándose el tiempo que se considere necesario para dar un veredicto justo y meditado, y en ninguna forma, como hasta ahora, precipitado". De este modo, afirma Amat, se acabará con la crítica de que "en Alicante los premios se dan desde el taxi".
El documento con las conclusiones, que se enviará a la Federación de Hogueras, recomienda que quede fuera de concurso toda foguera que a las ocho de la mañana del 21 de junio no esté terminada de plantar y eliminar la cláusula en la que se deja a criterio del jurado si la causa del retraso está o no justificada. Y que toda foguera sujeta por medios ajenos a la plantà, como cables, cuerdas o puntales, quede también descalificada sin excepción "incluso cuando hayan sido colocados para evitar riesgos" por los bomberos. También piden que nunca un premio pueda declararse desierto.
Sin embargo, estiman que nunca se debe valorar negativamente el que la foguera no cumpla su perfecta relación con el boceto al ser éste "una guía aproximada de lo que después será plantado, pudiendo el artista cambiar de criterio en algunos elementos. Se deberá juzgar la obra plantada en la calle". Los festeros piden a la Federación de Fogueres que envíe el documento al Ayuntamiento y si éste se niega a los cambios reclaman un pleno de Hogueras que apruebe la capacidad de la entidad festera para designar los jurados.