REPORTAJE. INTEGRACIÓN SOCIAL
ÁFRICA PRADO
El viento amenazaba con frustrar el paseo, pero finalmente la climatología permitió ayer que los alumnos del centro ocupacional de Apadis de Villena disfrutaran como tripulantes con derecho a mando del "Seeker", el barco semi-rígido de la Fundación Greenwich de actividades subacuáticas, con la que meses atrás aprendieron también a bucear con equipo y a sumergirse en el fondo marino del Cabo de las Huertas.
"Ahora cerramos la 'trilogía' con este paseo por el puerto, para que conozcan el funcionamiento de un barco y puedan llevarlo un rato cada uno con unas nociones básicas", apunta Guillermo Vincenti, secretario de la fundación, que aclara que cinco de los catorce jóvenes con discapacidad intelectual que se embarcaron ayer realizaron también el bautizo en el mar, "salvo uno que, como se marea, no ha podido venir". Otro de ellos, Ortuño, se lleva incluso las gafas de bucear para el viaje, aunque los miembros del equipo le indican que esta vez no se lanzarían al mar, pero él, por si acaso, no se las quita del cuello, mientras su compañero Javi le cuenta emocionado a su padre por el móvil que ya se ha puesto el chaleco salvavidas poco antes de salir a navegar.
Una vez sentados, escuchan las explicaciones de "Yoyo", otro miembro de la fundación, que les recuerda que "siempre hay que ir cogidos a algo para no caerse, las defensas hay que sacarlas al llegar al muelle para no chocar y el que manda en el barco es el capitán".
José Miguel, que no suelta las manos de las cuerdas ni para subirse las gafas, es el primero en ofrecerse a llevar el barco. Disciplinado, se concentra en el volante de la embarcación y escucha las indicaciones de Yoyo. Preguntado si se siente como un capitán, José Miguel sonríe y responde: "Pues va a ser que sí". Por el mando pasan todos en dos grupos -primero los chicos y luego las chicas-, unos hacen más eses que otros pero siguen el rumbo y van acompañados en el camino por otra embarcación de la Guardia Civil, a quienes los chicos quieren adelantar con su barco como sea. "¡Dale caña, Yoyo, que no nos pillen!", gritan todos, mientras fuera de la bocana el barco toma velocidad y se suceden las curvas. Al finalizar, nadie se ha mareado y José Miguel señala que quiere "repetir, porque esto es como 'Piratas del Caribe'". Entusiasmados con la aventura, le dan el relevo a las chicas.