REDACCIÓN
Sin mayor peso específico en la formación, el nuevo secretario general del PP de la Comunidad Valenciana, Antonio Clemente, es un hombre de partido que ha sabido adaptarse a lo que su presidente y amigo, Francisco Camps, ha necesitado de él en cada momento, y que ahora asume la difícil tarea de restablecer la disciplina perdida por el "caso Gürtel" después de la traumática defenestración de Costa. Este farmacéutico de 54 años, casado y con dos hijos, deja la vicepresidencia primera de las Cortes -adonde llegó para sustituir a José Cholbi tras su marcha a la Sindicatura de Greuges- para convertirse en el "número dos" del PPCV.
Clemente es amigo de Camps desde hace años y ha trabajado con él en el partido en numerosas ocasiones, como cuando recorrieron juntos miles de kilómetros durante la campaña electoral de las generales de 1996, comicios en los que el jefe del Consell era cabeza de lista por Valencia. Desde aquellas elecciones, se ha mantenido en un discreto segundo plano, desarrollando su labor como diputado autonómico y portavoz adjunto en la quinta y la sexta legislaturas, así como en cuestiones relacionadas con Sanidad.
La llegada de Camps a la Presidencia del Consell en 2003 hizo que el nombre de Clemente empezara a sonar como posible conseller, pero el jefe del Ejecutivo prefirió mantenerlo en las Cortes, de donde ahora lo rescata para una ardua tarea. Esta labor la compartirá con el alcalde de Castellón, Alberto Fabra y el conseller de Medio Ambiente, Agua y Urbanismo, Juan Cotino, nombrados coordinadores general y de enlace entre el Consell y el PPCV, cargos hasta ahora inexistentes y que dependen directamente de Clemente.
Este terceto campista se convierte en cuarteto con el nombramiento del delegado del Consell en Alicante y ex alcalde de Teulada José Císcar como vicesecretario general.