PERE ROSTOLL
Francisco Camps se presentará hoy en la sede nacional del PP en Madrid para ofrecer a Mariano Rajoy una solución que no "tapa" la crisis interna originada por la defenestración política de Ricardo Costa y los efectos del caso Gürtel. ¿Por qué? La rechaza la cúpula popular de Alicante, la organización con mayor número de militantes de la Comunidad Valenciana; ha sido lanzada de forma unilateral y sin ningún tipo de consenso; y es un intento del jefe del Consell de tratar de blindar su ejecutiva con dirigentes leales y de su confianza pero que, especialmente en los casos del nuevo secretario y vicesecretario general -Antonio Clemente y José Císcar-, tienen un escaso peso orgánico dentro de la formación.
Acostumbrados a reuniones de trámite y limitadas a una intervención de Camps, el PPCV, en vísperas del encuentro con el que Mariano Rajoy tratará hoy de dar una imagen de resolución de la crisis en Madrid y la Comunidad, vivió una de las ejecutivas más complicadas y tensas de su historia. En apenas 50 minutos hubo duros reproches de Joaquín Ripoll al presidente de la Generalitat, amenazas de expulsión a los críticos y se escuchó al jefe del Consell y a Carlos Fabra abriendo la puerta a aquellos que rompan la disciplina interna y no guarden silencio. Así que el titular de la Generalitat no se presenta en Génova con un PP pacificado sino con un conflicto interno abierto, con la crisis interna sólo aplazada y con la herida entre Valencia y la cúpula de los populares alicantinos más abierta que nunca. El presidente de la Generalitat, acuciado por Rajoy para tratar de resolver el conflicto antes de acudir hoy a Madrid, logró romper el frente que habían formado los tres barones territoriales del PP y apoyándose en Carlos Fabra y Alfonso Rus sacó adelante una propuesta que convierte al diputado Antonio Clemente en el relevo de Ricardo Costa -que no acudió a la reunión ni tampoco su hermano Juan- como secretario general del PP con José Císcar, actual delegado del Consell en Alicante, colocado como número tres y vicesecretario general.
El alcalde de Castellón, Alberto Fabra, tendrá mando en plaza como coordinador general del PP y ya es señalado como delfín de Camps, una vez que Vicente Rambla ha quedado descartado. Juan Cotino, mentor político del jefe del Consell junto a Rita Barberá, coordinará la relación entre la Generalitat y el PP. Rafael Blasco, finalmente, compaginará el Gobierno con las Cortes -algo que nunca se había producido en el hemiciclo autonómico- y será el cuarto portavoz parlamentario de los populares en 29 meses de legislatura en sustitución de Rafael Maluenda, premiado con un sillón en la Mesa de las Cortes. Por contra, César Augusto Asencio, secretario general del PP por apenas diez días, continuará como vicesecretario responsable de Política Municipal.
Camps, que descartó cambios para revitalizar la gestión del Consell, presentó la remodelación de la cúpula del PP como necesaria para afrontar los comicios de 2011 y aseguró que Rajoy estaba "encantado" con su propuesta. El presidente del PP de Alicante, Joaquín Ripoll, justificó su voto en contra porque, apuntó, no se ha contado con la provincia. La única conversación entre Ripoll y Camps, a última hora de la noche del viernes y vía telefónica, terminó sin ningún tipo de acuerdo. El desencuentro se escenificó con el propio Ripoll; su secretaria general, Mónica Lorente; el alcalde de Alcoy, Jorge Sedano; y Marcos Alós, de Nuevas Generaciones, votando en contra. Otros dirigentes alicantinos del bando campista, como Sonia Castedo, sí apoyaron al jefe del Consell, que logró 76 votos. Carlos Fabra y Alfonso Rus intervinieron para bendecir los nombramientos mientras que, por contra, Ripoll los rechazó de plano.
(Más información en páginas 42 y 43)