P. ROSTOLL
Apartir de ahora el que rechiste en el PP se encontrará con la apertura de un expediente disciplinario y con la expulsión. Así lo aprobó ayer la dirección regional de los populares con el voto en contra de la cúpula del partido en Alicante, después de que el diputado Rafael Maluenda pidiera explícitamente que se validara a mano alzada una propuesta del presidente de la Generalitat para sancionar a aquellos que hablen fuera de los órganos del PP "contra las jerarquías". Francisco Camps planteó su iniciativa a puerta cerrada después de la durísima intervención de José Joaquín Ripoll durante la reunión del comité ejecutivo.
El titular de la Diputación se quejó del trato al PP de Alicante; sugirió que la cadena de mando se ha roto en el caso de los populares alicantinos; echó en cara al jefe del Consell que no se le tenga en cuenta cuando desde la provincia sí se le ha prestado colaboración a Camps; y dejó claro, algo que también hizo en rueda de prensa, que, con la remodelación de la ejecutiva que ayer planteó el jefe del Consell, no se ataja la crisis interna. "Todos sabemos cuál es el problema", apuntó el líder de los populares alicantinos en referencia a los efectos del caso Gürtel frente a los "flecos", tal y como calificó Ripoll a los cambios en la cúpula del PP.
Carlos Fabra, a puerta cerrada, recordó que "dentro de un año y medio se elaborarán las listas y ya saben lo que pasa", en alusión a la purga de ripollistas en 2007; y dijo que "las puertas del PP están abiertas para el que quiera entrar pero también para el que quiera irse", en clara referencia a Ripoll y sus partidarios aunque luego Fabra matizó su intervención. No hubiera hecho falta. Francisco Camps dejó las cosas cristalinas: "Aquel que hable fuera del PP de cosas de las que sólo tiene que hablar en los órganos internos, no cabe en el partido".