VICTORIA BUENO
Sabemos muy bien cómo enseñar a los alumnos a hablar el inglés. El problema son los medios. Si no se dobla la plantilla de profesores los alumnos no estarán preparados para la prueba oral de idioma de la nueva selectividad". Directora de instituto y al tiempo especialista de Filología Inglesa, Raquel Royo resume con estas palabras el sentir del profesorado de Inglés en los institutos de la provincia.
Ninguno de los consultados por este diario ve factible que con los actuales medios el alumnado que ahora cursa cuarto curso de ESO pueda llegar preparado dentro de dos años a la primera prueba de inglés oral que incorpora la nueva selectividad.
Los cambios de la selectividad se harán efectivos el próximo mes de junio cuando se celebren las primeras pruebas con el nuevo formato, pero a consecuencia del escaso nivel idiomático de los alumnos el Ministerio de Educación ha optado por retrasar al menos un par de años el nuevo ejercicio de inglés oral. "No se puede dar inglés oral tan fácilmente en los institutos -añade Vicent Berenguer desde otro centro en Alicante-. En Secundaria vamos a intentar utilizar al máximo posible los horarios de desdoble de que disponemos pero con todo y con eso se trata de una hora a la semana".
Insuficiente a todas luces, como coinciden en apuntar en el instituto Altaia de Altea: "No podemos desdoblar los grupos de alumnos ni por casualidad porque harían falta el doble de profesores". La plantilla de docente de Inglés en los institutos públicos de la provincia es de aproximadamente 850 profesionales.
A juicio de los profesores de idioma, las cuatro horas de conversación a la semana que se han incluido con la nueva optativa de Inglés práctico en primero y segundo de Bachillerato no pueden solventar el retraso que acumulan los alumnos desde los cursos inferiores. "Se dan dos horas más a la semana en primero de Bachillerato y otras dos en segundo destinadas a conversación y vocabulario específico", concretan, pero para entonces "ya no se llega a tiempo" si antes no se ha trabajado en la misma línea.
Si desde los primeros cursos de Secundaria, en primero y segundo, se dispusiera de grupos reducidos de alumnos, posteriormente se conseguiría que las medidas que la Conselleria de Educación ha adoptado en los bachilleratos desde este año no se queden en un mero "paripé".
La portavoz de los directores de centros de Secundaria de la provincia, Laura Oliva, subraya que de momento en el centro que dirige en Mutxamel van a tratar de inducir a la mayor cantidad de alumnos posible a que cojan la optativa de Inglés práctico porque "parece una condición indispensable para que vayan algo preparados a la prueba de selectividad en su momento".
"Si queremos ser serios -puntualiza Berenguer- habría que apostar por una inversión económica importante que dotara de más profesores de inglés las aulas. Los alumnos son una esponja para los idiomas con 4 y 5 años y con grupos partidos y cinco horas semanales desde el principio sí se aprende un idioma", para que llegaran a segundo de Bachillerato con una base sólida. "Sólo haría falta empujarles un poco con la optativa de Inglés práctico". Y de ahí, a la selectividad.