REPORTAJE. EL OFICIO DE LA TANATOPRAXIA
M. JOSÉ SANMARTÍN
Se encargan de preparar a las personas que fallecen para que sus familiares puedan despedirse manteniendo la misma imagen con la que les recordaban. Son los tanatopractores y realizan un trabajo tan común y frecuente, como desconocido y quizá por ello su profesión aún no esta reconocida en España, a diferencia de otros países.
El cuidado más básico se centra en el acondicionamiento higiénico y estético del difunto y es el escalón por el que se accede a este trabajo. El siguiente nivel, que requiere una formación específica de la que encargan las propias empresas, es el de realizar tanatopraxias propiamente dichas, que consisten en el embalsamamiento de los difuntos. Actualmente, se desarrollan principalmente por motivos legales, cuando hay que repatriar algún cuerpo a otro país e incluso a otra comunidad autónoma cuya normativa lo indica, como las islas. Sin embargo, los expertos estiman que la tanatopraxia por motivos estéticos, que se definiría como tanatoplastia, sería aconsejable en uno de cada siete casos, pues, dependiendo de la causa del fallecimiento, es más fácil o difícil ocultar los fenómenos cadavéricos.
El nivel de máxima dificultad son las reconstrucciones, que se realizan en el caso de accidentes. "El fin último de este trabajo es ayudar a la familia a pasar el duelo y para eso es importante que la última imagen que se lleven de su ser querido les transmita la sensación de que están descansando", explica el director de operaciones del Grupo ASV Servicios Funerarios, Miguel Brotons. En España, la cualificación profesional de este trabajo está pendiente de ser aprobada en el Boletín Oficial del Estado, según señala, pero en países como Francia sólo los titulados pueden manipular los cuerpos. En la provincia, menos de 25 personas realizan tanatopraxias.