ÁFRICA PRADO
Todos los padres, al final, tienen que explicar la muerte a sus hijos. No hay que tener miedo a la palabra muerte, ni a la muerte misma, y todo se puede explicar con una información adecuada a la edad", señala Julia López-Orozco, psicóloga responsable de la Fundación Verde Esmeralda, una entidad formada por psicólogos especializada en el afrontamiento de la muerte desde hace diez años, que organiza un taller del 2 al 4 de noviembre dirigido a padres y docentes sobre "Cómo hablar y apoyar a niños y adolescentes ante la muerte", en la Sede Universitaria de Alicante.
El origen de estas jornadas reside en la demanda de información sobre esta materia, señala López-Orozco, que explica que "en los últimos años hemos tenido muchas llamadas de colegios, profesores y padres por la muerte de algún profesor, compañero o familiar, que se preguntan qué hacer con los niños y hemos detectado que hay una laguna. Si desde la infancia no se da un espacio para expresar lo que el niño siente, éste lo va a dejar dentro y va a posponer afrontar esas situaciones, va a ir esquivando situaciones de dolor y pérdida".
La psicóloga explica que un niño o un adolescente tiene los mismos sentimientos que un adulto ante una pérdida, pero se va a mirar en el espejo del adulto para actuar. "El problema es que muchas veces los padres no quieren que los niños sufran y se les aparta, no pueden mostrar el dolor, la rabia, y les dejamos sin apoyos, sin saber qué hacer", indica la profesional, que añade que "al niño le cuesta poner palabras a lo que siente y por eso necesita un espacio y el apoyo de sus padres para poder expresar sus emociones como una cosa más de la vida. Y en el aula también, porque su rendimiento se va a ver afectado y los docentes necesitan recursos adecuados para estas situaciones". Todo ello se abordará en el taller que comienza mañana, guiado por la especialista Mar Cortina.
La Fundación Verde Esmeralda presta labor asistencial en el afrontamiento de la muerte de enfermos terminales y, especialmente, en los procesos de pérdida, con apoyos terapéuticos individuales y en grupo -padres que pierden a sus hijos (el mayoritario), otras pérdidas y jóvenes-, también colabora con otras entidades y lleva tres años formando a profesionales en esta materia.