C. R. F. / REDACCIÓN
Cuando se aproxima el centenario del nacimiento de Miguel Hernández, que se celebra el 30 de octubre de 2010, la familia del poeta y la Comisión Cívica para la Recuperación de la Memoria Histórica quieren que el nombre del poeta quede limpio. Para ello han presentado una instancia en la Subdelegación del Gobierno solicitando que el Ministerio de Justicia le conceda el reconocimiento moral. Además, van a solicitar al Tribunal Supremo que revise la condena a muerte.
El escritor fue sentenciado a la pena capital, entre otros motivos, "por escribir versos y por ser poeta de la revolución", recordó ayer el historiador Francisco Moreno. En el Consejo Sumarísimo 21.001 se le acusó también de "ser izquierdista". "Un escritor de esta categoría y una persona tan maravillosa como fue Miguel Hernández no se merece, al igual que los demás, esta losa que tiene encima", indicó ayer la nuera del poeta, Lucía Izquierdo, para quien esta petición "es lo más importante" que se ha hecho hasta la fecha sobre la figura del poeta.
Para Izquierdo, no hay "mejor" momento que ahora, que comienza el centenario, para que "la gente de Miguel Hernández, que es la gente del pueblo", se una e intente anular su juicio con el fin de que "sirva de ejemplo para el resto que se encuentra en la misma situación". De ahí que pidan la "reparación y reconocimiento personal del poeta injustamente condenado".
"El mejor homenaje que se le puede hacer cuando se prepara su centenario sería que entrara limpio de toda esa bazofia que el franquismo arrojó sobre él", destacó ayer el periodista y miembro de la comisión cívica Enrique Cerdán Tato. Otro miembro de la comisión, Manuel Parra, explicó que, pese a que la pena de muerte se le conmutó por 30 años de prisión seis meses después de la sentencia, el juicio no fue anulado, por lo que piden "la anulación de todo ese proceso" motivado por un "delito de defender un régimen legal y legítimo", la República.
"La pena de 30 años de prisión, en la práctica, supuso su muerte" por las "condiciones sanitarias ínfimas" de las cárceles españolas, en concreto del Reformatorio de Adultos de Alicante, donde compartió celda con el escritor Buero Vallejo y donde moriría de tuberculosis el 28 de marzo de 1942.