REDACCION
Agatángelo Soler concedió a INFORMACION una entrevista en marzo de 1957 en la que anunciaba que la Explanada iba a ser pavimentada con mármol multicolor y que iba a convertirse en uno de los "más bellos y señoriales" paseos del mundo. Era una obra costosa que buscaba darle realce turístico a la capital alicantina y ya entonces dos empresas estaban haciendo pruebas de combinaciones de colorido buscando el efecto óptico de "un mar ondulado de mármol".
El mármol elegido llegó en febrero de 1958 y con las teselas, más de seis millones de fragmentos de 4 por 4 centímetros, comenzó a pavimentarse un espacio de diez mil metros cuadrados que en el siglo XIX fue malecón y paseo de los Mártires. Experimentados pavimentadores de Valencia colocaron las teselas de mármol negro, marfil y rojo. El contratista de la obra, Antonio Cubells, calculó el coste en cuatro millones de pesetas, según recordaba el historiador Francisco Moreno en el especial que el periódico publicó por el 50 aniversario de la Explanada. Aunque la obra tenía que ser entregada en diciembre de aquel año, no se terminó hasta enero de 1959: el día 15 el gobernador civil Miguel Moscardó colocó la última pieza ante los aplausos de turistas extranjeros. Después la Corporación municipal paseó por el recién estrenado mosaico, ahora sometido a restauración. La actual reforma permitirá que los lectores de INFORMACION puedan recibir un recuerdo histórico del emblemático paseo, tres teselas que se regalarán con el diario los días 3, 4 y 5 de noviembre en una iniciativa que es posible por la colaboración del Ayuntamiento.