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HEMEROTECA » |
DAVID NAVARRO Una montaña de escombros de hormigón y hierro era lo único que quedaba de la antigua Peugeot de la avenida de Dénia de Alicante ayer por la mañana, tras una larga noche de trabajo para las piquetas. A unos pocos metros de distancia, otra máquina se encargaba de demoler con mucho cuidado, casi palmo a palmo, la estructura de la antigua gasolinera Sandoval. La desaparición de estos dos edificios era algo esperado, casi anhelado, por los vecinos de la zona y los usuarios habituales de la vía, que hace ya más de un año que vieron cómo se inauguraba la reurbanización de la antigua carretera de Valencia sin que el proyecto estuviera, en realidad, acabado.
Una de las vecinas más veteranas del Barrio Obrero, Filomena Sirvent, recordaba ayer que cuando se construyó la gasolinera, a finales de los años cincuenta, a su alrededor "sólo había bancales de almendros" y "tres o cuatro chalets". Los jesuitas habían comprado unos años antes los terrenos de su actual colegio y la zona comenzaba a transformarse. Sin embargo, Sirvent no sentía ninguna nostalgia al ver caer el edificio. Al contrario, mostraba su satisfacción porque, entre otras cosas, los derribos permitirán dar una nueva salida al barrio, según afirmaba mientras contemplaba a las máquinas hacer su trabajo.
La demolición obligó a cortar los carriles de la avenida en dirección al centro el sábado a las 23.30 horas y así permanecieron durante todo el domingo, lo que ocasionó algunas retenciones, sobre todo por la tarde, en la avenida del Pintor Xavier Soler, por donde se desviaba el tráfico.
El derribo de ambas estructuras comenzó, de hecho, hace varios meses. En la gasolinera Sandoval, por ejemplo, se habían cegado los antiguos depósitos, una empresa especializada había retirado la uralita (considerada tóxica por contener amianto) y también había desaparecido ya una segunda nave que albergaba las oficinas y un almacén. No obstante, la estructura principal no podía demolerse sin cortar la avenida de Dénia, relataba Vicente Sempere, encargado de los trabajos. Sus propietarios, por cierto, ya tienen licencia para levantar de nuevo una estación de servicio, justo detrás de la que ayer pasó a la historia.
También en el antiguo concesionario de Peugeot los obreros de Derribos El Quieto llevaban más de un mes y medio picando "a mano" las plantas superiores, donde el brazo de la pala excavadora "no alcanza", según explicaban estos profesionales. Ahora pasarán varios días hasta que trasladen todos los escombros y la zona quede completamente despejada.
En el lugar se construirán los carriles laterales que darán acceso a la avenida desde la Gran Vía, trayecto que ahora debe realizarse por la calle León de Nicaragua. La Conselleria de Infraestructuras tiene previsto realizar los trabajos en el primer trimestre de 2010.
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