REDACCIÓN
Cuestión de protocolo. Para la concejal de Acción Social del Ayuntamiento de Alicante, Asunción Sánchez Zaplana, que no se haya informado "oficialmente" al Ayuntamiento de la situación de alumnos mal alimentados en el Instituto Virgen del Remedio es razón suficiente para no alterar el trabajo de los servicios sociales en la Zona Norte de Alicante, donde se ubica el centro educativo. "Seguimos trabajando igual", dijo la edil. "Si existen menores en situación de riesgo es obligación del instituto comunicarlo oficialmente". La concejala negó que este procedimiento se hubiera seguido adecuadamente por parte del centro y zanjó la cuestión.
La información publicada por este diario el lunes pasado sobre la iniciativa de los profesores de poner dinero voluntariamente para ayudar a sus alumnos con un bocadillo y a sus familias con microcréditos por la demora de meses en ser atendidos pese a tratarse de casos de primera necesidad fue recogida por la práctica totalidad de las cadenas de televisión a nivel nacional en sus respectivos informativos, pero no parece hacer mella en la responsable municipal. Incluso trabajadores y educadores del centro social denunciaron posteriormente que las familias de la zona ya no piden dinero, sino comida, y que están sobrepasados.
Asunción Sánchez declaró que los trabajadores están al cien por cien, que existe un remanente de 200.000 euros y que no tenía ningún ánimo de polemizar.
"A día de hoy no existe ninguna comunicación oficial", apuntó ayer la edil, asegurando que "existe un protocolo de derivación de casos de expedientes" cuando exista "riesgo de menores".
En consecuencia, la responsable municipal de Acción Social sostiene que, si el instituto detecta situaciones de riesgo "está en la obligación de comunicarlo".