PERE ROSTOLL
Los socialistas se reunieron ayer alrededor de la mesa que presidieron Leire Pajín y José Blanco con Jorge Alarte como principal invitado para tratar de ofrecer una imagen de unidad en el PSPV, resquebrajada tras el episodio del voto de censura de Benidorm, y, de paso, inaugurar la carrera hacia las elecciones autonómicas, a menos de veinte meses para los comicios y con el PP atenazado ante los efectos de la operación Gürtel. José Blanco, como vicesecretario general del PSOE, algo que recalcó para marcar terreno, reclamó a los socialistas valencianos que sean capaces de forjar una alternativa frente a un PP del que llegó a decir que se mueve en la "indecencia" y que, apuntó hasta en dos ocasiones, se encuentra inmerso en una "orgía" a raíz de la vinculación de la trama de Correa y El Bigotes con el jefe del Consell, Francisco Camps.
Con el Paraninfo de la Universidad de Alicante lleno a reventar, Blanco, que nada más subir al escenario se quitó la chaqueta y la dejó en el suelo tras el atril, trazó un discurso de dura crítica contra el PP pero, al tiempo, de advertencia a los socialistas valencianos. "La gente nos mira más que nunca. Tenemos que ganarnos su confianza y su voto. La confianza no se regala, se gana. Tenéis una gran tarea", aseveró Blanco frente, dijo, a un escenario en el que se mueve actualmente el PP marcado por el "desconcierto y la orgía". El número dos socialista insistió, en presencia de Jorge Alarte, en la obligación que tiene el PSPV de ofrecer "un proyecto serio y riguroso" con el objetivo, dijo, de poner punto y final a la "indecencia, el despotismo y una forma de gobernar".
En este sentido, Blanco, que tuvo un gesto "con mi amigo Ximo Puig" y un lapsus al referirse al alcalde de Elche como "Diego" en alusión al anterior primer edil ilicitano, emplazó a los notables del PSPV a centrar su lucha no contra el PP sino "contra la desconfianza de la gente en la política". "Nuestro mal -siguió argumentando- es que la gente piensa que todos somos iguales: Y yo no soy igual que Rajoy. ¡Dios me libre!", ironizó antes de definir la Comunidad como "una tierra de pecadores -en una referencia a la confesionalidad de los líderes del PP, empezando por Camps, y su relación con el caso Gürtel- que creen que todo se arregla con la confesión y la penitencia". "Las 17.000 páginas que conocemos del sumario conducen a un mismo lugar: Gürtel, que se escribe con la G de Génova, la sede del PP", apuntó Blanco que recordó la imprevisible victoria de Zapatero en 2004 para agarrarse a un movimiento de esperanza en el PSPV que, dijo, "no se detectará de inmediato" en las encuestas". "Tenemos una oportunidad", vaticinó en su discurso el también ministro de Fomento.
Para que el augurio de Blanco pudiera cuajar, el socialismo valenciano necesita orden interno. Y hace unos días, explicaron fuentes socialistas, Leire Pajín y Alarte pactaron ofrecer una cierta imagen de unidad, borrada tras la batalla abierta a cuenta de la moción de censura de Benidorm. Hoy estarán juntos en Valencia y lunes en Elche. Y se pusieron de acuerdo, cada uno con su matiz, hasta en el fondo de la intervención: una llamada a la movilización general del PSPV para empezar a cuadrar un proyecto que ponga fin a la etapa "indecente" de Camps. Pajín, que volvía a la provincia tras la moción de Benidorm y recibida con carteles de apoyo, pidió a los socialistas valencianos que "salgamos adelante". "Ha llegado el momento de recorrer cada rincón y explicar nuestra alternativa política. Confío en vosotros", subrayó Leire Pajín que siente "tristeza" porque, apuntó, "la Comunidad no es noticia por sus proyectos sino por la mentira, la corrupción, por mirar hacia otro lado y por no asumir responsabilidades". Frente a eso, elogió el papel de los diputados en las Cortes Valencianas para exigir "ética y decencia" a los populares.
No fue la única alusión al grupo parlamentario que dirige Ángel Luna. La entrada del síndic socialista, que no iba en la comitiva oficial con los participantes en el mitin, en el Paraninfo estuvo acompañada de una salva de aplausos como también el elogio que le dispensó Jorge Alarte en un momento de su intervención. Quedó evidenciado el papel de Luna como un activo para 2011 y como el cargo socialista que está dando la cara en los debates contra Camps. José Blanco pidió la alternativa, Leire Pajín dio confianza y Jorge Alarte cuadró el círculo. Tras cargar contra Camps al que definió como "mentiroso y gran indecente", el líder del PSPV anunció que su campaña para 2011 empieza ya con un acto en la Vega Baja la próxima semana y hasta se atrevió con medidas de Gobierno: nuevo modelo económico, sanidad pública para los ciudadanos, erradicación de los barracones en la Educación y resolución de las peticiones de ayuda para la ley de Dependencia en el plazo de treinta días. La evidencia, una vez más, de que las legislaturas son el corto espacio de tiempo que resta entre las campañas.