VICTORIA BUENO
Si usted llama al teléfono 902-122080 al que le remiten en cualquiera de los centros sociales de la ciudad de Alicante para la atención de los casos de primera necesidad -aquellos en los que se urge una ayuda económica para subsistir- obtendrá una cita para dentro de tres meses, como muy pronto. Ayer mismo la cita previa en el barrio de Virgen del Remedio para reclamar atención social por falta de pago del agua y la luz se dilataba hasta el próximo día 20 de enero, como comprobó este periódico. En el mencionado barrio se ubica el instituto cuyos profesores ponen dinero para alimentar a algunos de sus alumnos,
Como si esta demora no fuera suficiente, el teléfono al que se derivan estos casos es de pago. El establecimiento de llamada cuesta 0,0833 euros y el minuto 0,0673, es decir un mínimo de 0,15 céntimos si uno se limita a indicar el nombre de la calle donde vive y que no puede pagar lo más básico (luz, agua, etc...): "Vale, entonces se trata de ayuda económica, el 20 de enero a las 11.30 h. Su nombre por favor". La conversación la dejamos ahí pero quien llama en similares circunstancias trata de urgir una cita más temprana y deberá sumar euros al 902.
Los propios trabajadores sociales y educadores de los centros de servicios sociales de la ciudad han demandado reiteradamente que se suprima el servicio privado de este teléfono porque cuesta dinero a familias en situaciones muy precarias y acumula "demasiados errores ya que no se percibe desde un punto de vista profesional la auténtica situación del que pide cita. Son personas que ya no piden dinero sino comida porque la crisis se está cebando especialmente en la Zona Norte y aflora desde hace meses con crudeza".
Quienes describen esta situación, profesionales de los servicios sociales, advierten de que todos los organismos e instituciones que trabajan con personas en situación precaria y con necesidades urgentes se están viendo desbordados: "Se veía venir pero ya es insostenible y los responsables políticos no deberían mirar a otro lado ni tratar de exculparse sino de trabajar codo con codo y arbitrar otro tipo de medidas", precisan en el centro social número 4 de Virgen del Remedio.
La ayuda económica que profesores del Instituto Virgen del Remedio vienen prestando a sus alumnos y familias desde mediados del curso pasado ante la evidencia de que algunos estudiantes no comen todo lo que necesitan en sus casas ha terminado sacando a la luz las consecuencias de una crisis que incide especialmente en este barrio por la vulnerabilidad de sus habitantes. "La mayoría son extranjeros pero también son de aquí. El paro no mira nacionalidades y por toda respuesta reciben un número de teléfono que cita para dentro de meses". Trabajadores sociales y educadores ven lógico que esta precaria situación se evidencie en los centros educativos "porque los profesores son quienes ven a los niños cada día".
No obstante, y a la vista de lo que estaba por venir a consecuencia del crecimiento del paro, en la Zona Norte se activó un procedimiento de inmediatez con los centros educativos para actuar con más agilidad. Es el que desde un principio han llevado a cabo en el instituto Virgen del Remedio que, tras comprobar la situación de las familias con el mediador social, las deriva al centro social "pero la respuesta final es la misma. Un teléfono 902". Desde que arrancó el año la situación no ha cambiado. La Zona Norte es la más afectada por el incremento de demandas sociales, con un 105% en un año, pero la media en la ciudad es del 65%.