La Audiencia juzgó ayer a un matrimonio rumano acusado de obligar a una compatriota menor de edad y embarazada a ejercer la prostitución en una carretera entre Benidorm y Altea. La víctima no ha podido ser localizada, al encontrarse en paradero desconocido, por lo que no pudo declarar en el juicio. Sólo un policía pudo relatar al tribunal lo que ésta le contó en su día. Por su parte, los dos acusados declararon que acogieron a la joven en su casa y sólo reconocieron que la llevaban en furgoneta al lugar donde ella ejercía la prostitución. La pareja negó haberse quedado con el dinero de la joven. El fiscal pide para cada uno de ellos penas de cinco años prisión.