CLARA R. FORNER
La alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, y los directivos de Ikea lograron anoche el aplauso general de las asociaciones de vecinos y consumidores que asistieron a la asamblea convocada para presentar el proyecto de Ikea para Rabasa. Conocidos dirigentes vecinales como Manuel Medina, de Juan XXIII 2º Sector, o Antonio Moya, de "La Prosperidad" de San Gabriel, se expresaron como entusiastas del macrocentro comercial.
Sí hubo algunos que expresaron dudas -como Antonio Balibrea, presidente de Rabasa, o Mari Eva Coloma, de Virgen del Remedio-, respecto a la necesidad del gran centro comercial que acompaña a Ikea o sobre el procedimiento que se va a seguir para tramitarlo, pero no rechazaron la gran tienda del mueble.
Sylvain Laval, director del área inmobiliaria, y Álvaro Bengoechea, responsable de la zona de Levante de Ikea Ibérica, comunicaron que la multinacional sueca pretende invertir 250 millones de euros en el proyecto de Alicante, que recibiría una media de 15 millones de visitantes anuales, principalmente de la provincia y Albacete y Cuenca. Cabe recordar que en Murcia ya existe un Ikea y que en Paterna se está tramitando otro. Los directivos de Ikea aseguraron que "la mejor ubicación sin lugar a dudas es el PAI [Plan de Actuación Integral] de Rabasa" por sus conexiones viarias.
También dijeron que el 45% de esos 250 millones "se quedarán en empresas locales" y que se crearán unos 4.000 puestos de trabajo, de ellos 2.000 directos -500 en la tienda Ikea- y el resto durante la fase de construcción.
Ikea no considera negociable la posibilidad de instalarse sin el centro comercial ni sin la gran y las medianas superficies incluidos en su proyecto, pues considera que su tienda siempre genera comercio alrededor y no está dispuesta a que otros se aprovechen. A cambio, Laval se comprometió a "firmar un acuerdo con las asociaciones de comerciantes locales para ofrecer ayudas con descuentos a los alquileres, que no serían indefinidos", para ayudarles a implantarse.
Balibrea lamentó que las asocaciones no conocieran antes el proyecto y exigió un compromiso social a la empresa, ya que tiene gran parte de su producción en Asia.
Respecto al efecto que pueda causar en el pequeño comecio de la ciudad, los representantes de la multinacional sueca aseguraron que no sólo no será negativo sino que se creará un polo de atracción dado que el 80% de los clientes provendría de fuera.
En la reunión de ayer hubo ausencias como la de la Asocación de Vecinos "La Voz" de La Florida. Pese a que el Ayuntamiento dijo haber convocado a todas las asociaciones, su vicepresidente aseguró que este colectivo no fue invitado y expresó su oposición frontal a la instalación mientras la alcaldesa no se comprometa a ejecutar el tramo de Vía Parque entre la avenida de Orihuela y Rabasa.
El concejal socialista Vicente Urios, quien lamentó haber sido avisado a última hora, se preguntó por la necesidad de un centro de 130.000 m2 cuando la tienda Ikea sólo necesita 35.000. El edil teme que se cree "un desequilibrio muy grande si se hace un megacentro" y recordó a los directivos de Ikea que los recursos presentados contra el Plan Rabasa en los tribunales pueden retrasar su proyecto. También preguntó si Ikea ha negociado con Altadis instalarse en su recinto.
"Negociar no hemos negociado", dijo Laval, quien apuntó que han tardado mucho en elegir, pero han llegado a la conclusión de que "no hay mejor ubicación" que la de Rabasa.