ÁFRICA PRADO
Bush nunca había querido recibir a Zapatero, le había tenido siempre en el patio trasero, a la intemperie, y el reciente encuentro con Obama ha sido interesante porque normaliza las relaciones de España con Estados Unidos", apuntó ayer el diplomático español Inocencio Arias, quien añadió: "Ahora bien, de ahí a pensar que, como dicen algunos, son dos almas gemelas y hay una enorme complicidad, eso da un poco de risa. Pensar que ahora nos vamos a convertir en el aliado privilegiado de EE UU o que España ha pasado a ser el país más importante para EE UU es una patochada".
El actual cónsul de España en Los Ángeles afirmó antes de su intervención en el Aula de Cultura de la CAM que "Obama ahora está volcado en el Este, China le preocupa mucho más que Europa y, dentro de Europa, no cabe duda de que España cuenta, pero menos que Alemania, Francia o Gran Bretaña".
Arias calificó a Barack Obama de "político excepcional que ya ha hecho historia" al romper todos los tabúes sobre el acceso a la Casa Blanca de "un negro de extracción social humilde, no ligado a ningún grupo económico, cuya madre vivía de los 'food stamps' o cupones sociales para comer, criado en el extranjero e hijo de un africano".
Pero el diplomático español incidió en la excesiva carga que lleva sobre sus espaldas: "La gente lo ve como un mesías y espera demasiado de él. Obama no puede producir, empaquetar y entregar toda la mercancía que le está pidiendo el mundo, demasiada al mismo tiempo. El mundo tiene demasiados problemas, incluido EE UU, para que Obama pueda cubrir siquiera la mitad de las expectativas que se han despertado". Prueba de que el resto del mundo deposita demasiadas esperanzas sobre él es la concesión del Premio Nobel de la Paz, "es el mejor ejemplo de que ya está mitificado, que la gente espera ya que sea el mesías. Es un regalo envenenado porque si antes le pusimos el listón en 9 sobre 10, ahora está en 9,75 sobre 10", opina el diplomático, que destaca del presidente norteamericano "su preparación, carisma, oratoria y buenas intenciones, sin ser populachero o demagogo".