ENTREVISTA A SALVADOR RAMÍREZ. DELEGADO DE CRUZ ROJA EN SUMATRA
A. PRADO
- ¿Cuál es su misión en este desplazamiento?
Coordinar el trabajo del grupo de delegados de Cruz Roja Española (CRE) desplazados y trabajadores locales que apoyamos a la Cruz Roja Indonesia (y a la Cuz Roja Internacional) y también apoyar al grupo de varias cruces rojas como representante de CRE en la planificación y creación de aproximadamente 10.000 viviendas temporales para las personas que han perdido sus hogares como consecuencia del terremoto.
- ¿Donde se instalará y por cuanto tiempo?
Aproximadamente, entre tres y cuatro semanas. Estamos basados en Padang -la capital de Sumatra occidental-, aunque nos desplazamos a varios puntos hacia el norte y sur: Kota Pariaman, Agam,Padang pariaman y Pesisir selatan.
- ¿Cuál ha sido su primera impresión al llegar allí?
Sobre todo impresiona la aleatoriedad de la destrucción, puedes encontrar edificios en pie junto a otros completamente destruidos. En las zonas rurales las consecuencias son mas visibles porque los pueblos que han sido afectados lo han sido casi en su totalidad.
- ¿Qué necesidades hay?
Inicialmente, refugio, agua potable para consumo y para uso de limpieza, tiendas de campaña y útiles del hogar para higiene personal y cocina. Y en algunas zonas aisladas, alimentos básicos en la dieta habitual, como el aceite,
- Usted ya intervino en el tsunami de 2004, ¿qué diferencias encuentra con aquella situación?
Bueno, el nivel de destrucción del tsunami de 2004, en cuanto a cifras, fue mucho mayor. Aquí, la actividad en la ciudad y algunos pueblos se reactiva de forma paulatina, pero más rápidamente que entonces porque la destrucción de las grandes ciudades como Padang o Pariaman no ha sido total. La actividad económica intenta recuperarse porque no todas las personas han sido afectadas de la misma forma. Sin embargo, en 2004 las zonas afectadas fueron arrasadas en su totalidad.
- ¿Y qué similitudes tienen ambas catástrofes?
No podemos olvidar que al fin y al cabo son las personas las que siguen padeciendo las consecuencias de estas catástrofes y esa es la dicotomía: la vulnerabilidad de muchas personas, más expuestas a desastres y, al mismo tiempo, la fortaleza con la que afrontan estas catástrofes. Por otro lado, el compromiso de Cruz Roja, de los voluntarios y trabajadores de muchos países que trabajamos de forma coordinada con la Cruz Roja Internacional e Indonesia con un mismo objetivo, que es aliviar el sufrimiento de los más vulnerables en este tipo de situaciones.
- ¿Qué repercusión tendrá su trabajo en la población?
Creo que eso no se puede medir en terminos personales, el esfuerzo de todos los que estamos aquí es efectivo cuando se trabaja de forma coordinada y de acuerdo con unos criterios conjuntos. Simplemente, tu trabajo suma. Desde la Cruz Roja Internacional se pretende conseguir financiación para dar soporte en alimentos, agua y saneamiento, tiendas de campaña y viviendas temporales a unas cien mil personas. Aunque no son cifras definitivas.
- ¿Le sorprendió que le avisaran en esta ocasión o lo esperaba?
Realmente, estábamos preparados para actuar en las inundaciones del tifón Ketsana en Filipinas, pero Cruz Roja tuvo que ampliar las actuaciones previstas por el terremoto de Sumatra.
- ¿Cuál fue su anterior misión?
La epidemia de cólera en Zimbabwe, en diciembre de 2008.
- Trabaja de profesor en Alicante, ¿su familia le apoya cada vez que se va a una emergencia?
Mi familia me respalda. Sin su apoyo, sería muy complicado, si no imposible, poder alejarte de ellos y estar un mes trabajando y viviendo en unas condiciones que no son las más cómodas. Evidentemente, se preocupan cada vez que me voy, pero compartimos los mismos principios que hacen que colaboremos con Cruz Roja cada vez que podemos.