CLARA R. FORNER
Varios tramos de los taludes de la segunda autovía de circunvalación de Alicante han registrado desprendimientos de tierras e incluso de piezas de hormigón en uno de ellos durante el último episodio de fuertes precipitaciones. Además, la incorrecta canalización de las escorrentías ha provocado la inundación de caminos rurales adyacentes, según denunció ayer el concejal de Partidas Rurales, Antonio Sobrino, quien tiene previsto reunirse el próximo lunes con responsables del Ministerio de Fomento para exigir una solución.
El edil explica que desde octubre de 2007 el Ayuntamiento de Alicante viene advirtiendo a la empresa Ciralsa, que construyó la autovía, y después al Ministerio de Fomento, sobre una serie de deficiencias en la obra cuyas consecuencias podemos ver ahora. El caso más grave, apunta el concejal, es el de un talud situado en la partida de La Cañada. Allí había un desagüe de hormigón que conducía las aguas de la autovía hacia los caminos de la Colomina y el Lirio, en un nivel inferior. Tanto los vecinos como el propio Ayuntamiento se habían quejado de esta situación, ya que la zona se venía inundando cada vez que llovía. Pero ahora el agua ha socavado la tierra y ha hecho desprenderse las piezas de hormigón sobre el camino.
El concejal relata que el vecino del chalé más cercano pasaba en ese momento por allí "y se llevó un susto tremendo, ya que una de las piezas quedó a sólo un metro de distancia".
El Ayuntamiento considera que este desprendimiento y otros registrados en los taludes se deben a que no están correctamente ejecutados, lo que causa la erosión por debajo del hormigón, que queda suelto. Además, recuerda que el proyecto preveía plantar vegetación en estos taludes y no se ha hecho y que el vallado de la autovía se está cayendo. La falta de protección podría provocar que algún animal e incluso un niño invadiera la autovía, con gran riesgo de accidente.
El edil explica que la calle del Lirio antes estaba en pendiente y toda la lluvia iba hacia el barranco de La Cañada, pero que durante las obras de la autovía se construyó un badén y ahora el agua se estanca. "Sólo tenían que construir unas canaletas y desviarla hacia el barranco, que está a sólo cien metros", indica.
Esta situación se reproduce y es visible en otros lugares como el camino de San Vicente a Agost, a la altura del Verdegás "porque en toda la autovía hay escorrentías sin canalizar". El regidor señala que allí el agua de la autovía se desvió hacia el citado camino y arrancó el asfalto.
Los problemas con la autovía se repiten de nuevo con la Vía Parque de Alicante a Elche, ejecutada por la misma empresa. El edil asegura que desde que se construyó este vial se vienen "registrando inundaciones en el Bacarot, que dejan incomunicada la zona del Instituto de Neurociencias y del campo de golf". Aquí se encuentran "cunetas a medio revestir, lo que hace que la tierra obstruya los tubos; se inunda la vía de servicio y la erosión ha llegado incluso a la carretera".
Ante esta situación, el concejal de Partidas Rurales se muestra indignado con las críticas vertidas esta semana por el edil del PSOE, Vicente Urios, respecto a la mala situación de los caminos rurales, agravada por las últimas lluvias. "Llevamos dos semanas trabajando con una máquina de la Concejalía de Atención Urbana desde las siete de la mañana hasta las nueve de la noche. El problema es que sólo hay una pala", señala el concejal del PP.
De momento ya se ha actuado sobre más de medio centenar de caminos, como los del Lirio, Clavería, Azucenas, el Fardacho o el Chocolatero mientras que en los próximos días está previsto reparar otra veintena como el camino del Mar Caspio o el de La Alcoraya. Uno de los que ya se han reparado es el de los Pescadores, en la partida del Moralet, donde el agua se llevó la capa de asfalto.
Antonio Sobrino asegura que el Ayuntamiento ha actuado en el último año sobre una treintena de caminos rurales, donde ha invertido más de 500.000 euros. "El problema es que muchos de los caminos son privados y el Ayuntamiento no puede entrar en ellos".
En cuanto a las quejas por el hecho de que no estén rotulados con un nombre, asegura que el 90% de los caminos públicos ya lo tienen. También aquí surge el inconveniente de que, hasta que hace un par de meses se modificó la ordenanza, el Ayuntamiento no podía rotular las vías privadas. Ahora ya puede hacerlo si obtiene la autorización de la mitad de los vecinos.
En cuanto a la falta de iluminación, Sobrino apunta que el Ayuntamiento adjudicó obras por valor de 500.000 euros a la empresa Eugenio Estrada, que presentó un expediente de regulación de empleo (ERE) "y hasta que no se ha resuelto, no ha podido continuar la obra".